Minerales críticos: Convertir la riqueza mineral en empleo, capacidades e industria local
Después de la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Minerales Esenciales para la Transición Energética, Denis Subbotnitskiy, Oficial de Desarrollo Sostenible del Sistema de Coordinación Residente, analiza por qué el rápido avance de las inversiones en plantas de procesamiento debe ir acompañado de medidas tempranas en materia de capacidades, instituciones, sistemas energéticos y confianza de las comunidades, para que la riqueza mineral se traduzca en empleo, economías locales más sólidas, comunidades más seguras y beneficios duraderos para las personas.
Los minerales críticos son fundamentales para la transición energética mundial. Sin embargo, para los países ricos en recursos, el verdadero desafío ya no consiste en atraer inversiones, sino en garantizar que la riqueza mineral genere empleo, capacidades, industrias y prosperidad a largo plazo a nivel local.
Esta orientación quedó plasmada en el informe del Panel del Secretario General sobre minerales esenciales para la transición energética, Resourcing the Energy Transition, que pide unas cadenas de valor de los minerales críticos —desde la extracción y el procesamiento hasta la manufactura y el reciclaje— que generen prosperidad, respeten los derechos, protejan el medio ambiente y apoyen a los países en desarrollo ricos en recursos.
Pero a esta agenda se suma un nuevo desafío para el desarrollo: las plantas de procesamiento pueden construirse ahora mucho más rápido de lo que los países pueden desarrollar las capacidades y los sistemas de gobernanza necesarios y lograr que los beneficios para el desarrollo permanezcan en el país.
¿Qué ocurre cuando el procesamiento de minerales avanza más rápido que las capacidades locales?
Durante décadas, el paso de la extracción al procesamiento se consideró un largo proceso industrial. Las nuevas instalaciones construidas desde cero solían requerir años de estudios de viabilidad, financiación, ingeniería, construcción y puesta en funcionamiento. Esto está cambiando. Los nuevos modelos de proyectos están acortando los plazos y algunas empresas integran desde el principio la financiación, la tecnología, los equipos, la mano de obra y los compradores. Como resultado, los minerales críticos se pueden procesar ahora mucho más rápido de lo que prevén muchos sistemas de planificación y formulación de políticas.
Algunos ejemplos recientes muestran la rapidez con la que se está produciendo este cambio. En Indonesia, se completó la construcción de una nueva planta de materiales para baterías en tan solo diez meses y fue inaugurada en agosto de 2024. Otro proyecto de procesamiento de níquel en Sulawesi comenzó a construirse en enero de 2025 y está previsto que esté listo en un plazo de 18 meses. En Zimbabwe, una nueva planta de procesamiento de litio comenzó a funcionar a principios de 2026 y, poco después, el país empezó a exportar un producto de litio procesado.
Estos ejemplos no significan que pueda lograrse una industrialización plena en un plazo de 12 a 18 meses. Sí demuestran, sin embargo, que los minerales críticos pueden procesarse mucho más rápido de lo que suelen tardar en prepararse las instituciones, los sistemas de planificación y las capacidades. Una planta puede comenzar a funcionar en 18 meses; formar a los técnicos e ingenieros, preparar a los organismos reguladores, establecer los sistemas fiscales y los proveedores locales y generar la confianza de las comunidades necesaria para integrar esa planta en una estrategia nacional de desarrollo lleva mucho más tiempo.
¿Cómo pueden los países convertir los minerales críticos en empleo y crecimiento a nivel local?
Este es el principal dilema para el desarrollo que señala ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD): los minerales críticos pueden crear empleo, diversificar las economías y aumentar los ingresos, pero también pueden reforzar la dependencia de la extracción y de las exportaciones de productos básicos si los resultados quedan determinados únicamente por las fuerzas del mercado. Una planta de procesamiento puede aumentar el valor de las exportaciones, pero, si el capital, la tecnología, la fuerza de trabajo y los contratos de venta siguen procediendo en gran medida del exterior, es posible que los beneficios no lleguen a las empresas, a los trabajadores y trabajadoras ni a las comunidades locales.
Sin contratos transparentes, capacidad tributaria, garantías para evitar que los beneficios se desplacen fuera del país, estrategias de contratación local y normas claras sobre el uso de los ingresos procedentes de los minerales, unas exportaciones de mayor valor añadido no se traducirán automáticamente en mayores beneficios para el desarrollo.
Esto refuerza la necesidad de situar la diversificación económica en el centro de las estrategias sobre minerales críticos. Además de ampliar la capacidad de procesamiento, los países deben crear activamente vínculos con los sectores manufactureros y de servicios y avanzar hacia actividades más complejas e intensivas en conocimiento. En este sentido, ONU Comercio y Desarrollo apoya a los países mediante su iniciativa de evaluación rápida del valor agregado y la diversificación en la cadena de valor de los minerales esenciales para la transición energética, que identifica oportunidades concretas a nivel de producto y vías de actuación política para transformar la dotación de recursos en un mayor desarrollo industrial, creación de empleo y resiliencia económica.
Lo que necesitan los países antes de inaugurar las plantas de procesamiento
- Energía. El procesamiento de minerales requiere un suministro eléctrico fiable y, a menudo, grandes cantidades de electricidad. Si las nuevas instalaciones dependen de redes eléctricas deficientes, de la generación de energía in situ mediante combustibles fósiles o de acuerdos de suministro eléctrico que no fortalezcan los sistemas energéticos nacionales, pueden obstaculizar una transición energética justa en lugar de favorecerla. Los países deben planificar conjuntamente las plantas de procesamiento y los sistemas energéticos, en lugar de abordarlos por separado.
- Capacidades. El desarrollo de una fuerza de trabajo local no puede quedarse en una aspiración. Requiere una vía clara para que los trabajadores y trabajadoras nacionales accedan progresivamente a puestos más cualificados: desde puestos operativos básicos durante los primeros años hasta puestos técnicos a medio plazo y, posteriormente, funciones de ingeniería, gestión y puestos técnicos de mayor responsabilidad.
Para ello, es necesario vincular las concesiones y los acuerdos de inversión con la enseñanza y formación técnica y profesional (EFTP), los programas de aprendizaje, las alianzas con universidades y unos hitos cuantificables. - Finanzas públicas. Los nuevos ingresos procedentes de los minerales deben gestionarse incluso antes de que comiencen a generarse. Unas normas fiscales claras, planes de inversión pública, mecanismos de participación de las comunidades en los beneficios y sistemas para gestionar los ciclos de auge y caída de los ingresos pueden contribuir a que la riqueza mineral favorezca el desarrollo a largo plazo, en lugar de destinarse a gastos a corto plazo o proyectos fragmentados.
- Confianza de las comunidades. No se puede consultar a las comunidades únicamente después de haber tomado las decisiones. Desde el principio, los planes deben incorporar garantías ambientales, vías claras para plantear inquietudes y mecanismos que faciliten el acceso de la población local al empleo.
¿Cómo ayudan las Naciones Unidas a convertir los planes sobre minerales en beneficios concretos para las personas?
Esta agenda no se limita a la política minera. Se trata de una agenda que abarca todos los ámbitos del desarrollo.
El sistema de Coordinación Residente está concebido para reunir a los equipos de país de las Naciones Unidas en apoyo de las prioridades nacionales y de la implementación de la Agenda 2030.
En el ámbito de los minerales críticos, esta función de coordinación reviste especial importancia. Los Gobiernos deben actuar de forma coordinada entre los ministerios responsables de minería, finanzas, energía, trabajo, educación, medio ambiente, comercio y planificación. Las empresas aportan inversiones y tecnología, pero no son responsables de la estrategia nacional de desarrollo. Las comunidades asumen muchos de los riesgos locales, pero suelen ser quienes tienen menor poder de negociación. Los socios para el desarrollo, las instituciones financieras internacionales y los organismos técnicos aportan herramientas útiles, pero no siempre de forma coordinada y secuencial.
La Coordinadora o el Coordinador Residente y el equipo de país de las Naciones Unidas pueden aportar algo único: una coordinación neutral entre actores cuyos intereses no necesariamente coinciden.
En Sudáfrica, el Coordinador Residente y el equipo de país de las Naciones Unidas acompañan al Gobierno en su Transición Energética Justa, al articular la Alianza y el Plan de Inversión para una Transición Energética Justa, el desarrollo de capacidades mediante la enseñanza y formación técnica y profesional, la participación de las comunidades y la financiación climática en torno a una única agenda nacional. Esta misma función de convocatoria es necesaria ahora en las economías basadas en los minerales críticos, donde los desafíos para el desarrollo tienen un carácter igualmente transversal.
Aquí es también donde el Panel del Secretario General sobre minerales esenciales para la transición energética —puesto en marcha por el Secretario General el 10 de diciembre de 2025 y copresidido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la UNCTAD— aporta valor. El Panel cuenta con cinco grupos técnicos —sobre valor añadido y diversificación, trazabilidad, legado de la minería, minería artesanal y en pequeña escala, y circularidad— y un Mecanismo de Apoyo a los Países que está diseñando el PNUD en colaboración con la Oficina de Coordinación del Desarrollo de las Naciones Unidas. Este mecanismo establece el vínculo entre los principios mundiales del Panel y su aplicación sobre el terreno a través de las Coordinadoras y los Coordinadores Residentes y los equipos de país de las Naciones Unidas.
¿Estarán preparados los países antes de que las plantas comiencen a funcionar?
Para los países ricos en recursos, la cuestión fundamental no es únicamente si llegará la capacidad de procesamiento, sino si los sistemas nacionales estarán preparados cuando llegue.
Esto implica desarrollar vías de formación de personal cualificado antes de que se consolide la dependencia de la mano de obra extranjera; planificar los sistemas eléctricos antes de que la demanda del procesamiento sobrecargue la red; fortalecer la gobernanza fiscal antes de que los ingresos alcancen su máximo nivel; e involucrar a las comunidades antes de que se pierda su confianza. También implica reconocer que los países pueden colaborar entre sí y que no todos necesitan albergar cada uno de los segmentos de la cadena de valor.
Los minerales críticos pueden contribuir a impulsar la transición energética mundial. Pero la rapidez, por sí sola, no bastará para lograrlo.
El éxito no debe medirse únicamente en función de si se procesan los minerales críticos, sino también de si las capacidades, las instituciones, los sistemas energéticos, las empresas locales y la confianza de las comunidades están preparados para cuando se procesen.
Ahí es donde comienza la verdadera prueba para el desarrollo.