Bajo el firme liderazgo del Gobierno de Panamá y con el respaldo de las Naciones Unidas —incluyendo la Oficina de la Coordinadora Residente y la Oficina de las Naciones Unidas para la Juventud— está cobrando forma en Colón un nuevo proceso liderado por jóvenes que integra datos, historia y vivencias para avanzar hacia la igualdad racial.
El 21 de marzo, las Naciones Unidas conmemoraron el sexagésimo Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, una fecha para renovar el compromiso global con la dignidad, la igualdad y la justicia para todos. Como nos recuerda el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres: «el veneno del racismo sigue infectando nuestro mundo», erosionando vidas y oportunidades, y exigiendo una acción colectiva renovada. La conmemoración de este año también reflexiona sobre la Declaración y el Programa de Acción de Durban y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, instrumentos que guían acciones concretas contra el racismo a nivel mundial. Bajo este espíritu, Panamá ofrece un ejemplo elocuente de cómo la evidencia, las políticas públicas y el liderazgo juvenil pueden converger en favor de la igualdad racial: el Congreso de Juventudes Afro-Latino-Caribeñas 2026, que se celebrará el 29 y 30 de mayo en Colón.
Este Congreso es la culminación de un esfuerzo colectivo. Liderado por la Oficina de la Coordinadora Residente de la ONU en Panamá y la Oficina de la ONU para la Juventud, en estrecha colaboración con la Oficina de Coordinación del Desarrollo para América Latina y el Caribe y el Gobierno de Panamá, particularmente ministerios de Relaciones Exteriores y de Cultura. Diversas agencias de la ONU con presencia en Colón —como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (UNESCO) y Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)— aportan su experiencia en educación, seguridad, salud, protección y cultura. El resultado es una colaboración que sitúa la voz, la agencia y el protagonismo juvenil en el centro. Esta alianza se articula en torno al nuevo Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible en Panamá (2026-2030), una hoja de ruta compartida con el Gobierno que guía el apoyo de las Naciones Unidas las prioridades nacionales.
Leyenda: El Congreso se fundamenta en una premisa sencilla: cuando las personas jóvenes son visibilizadas en los datos, escuchadas en las políticas y participan significativamente en las decisiones, las sociedades avanzan.
Inmerso en un año histórico para Panamá y la región
En 2026, Panamá conmemora el bicentenario del Congreso Anfictiónico de 1826, la cuna del multilateralismo de las américas, y será sede de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En este marco, el Congreso de Juventudes permitirá que jóvenes afrodescendientes de toda la región presenten propuestas concretas para incidencia global y regional hacia la transformación de sus vivencias en varios países de la región. Asimismo, se alinea con el lanzamiento del Segundo Decenio Internacional para los Afrodescendientes (2025-2034), posicionando al Congreso como una contribución regional significativa a los compromisos globales.
El Censo Nacional de Población y Vivienda de Panamá 2023 marcó un hito: casi el 32% de la población (aproximadamente 1.28 millones de personas) se autoidentificó como afrodescendiente, frente a poco más del 9% en 2010. Más allá de las cifras, este cambio refleja un reconocimiento más amplio de la identidad y la pertenencia, respaldado por una labor técnica y de sensibilización sostenida por el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo. El censo también mostró una distribución desigual; según los datos preliminares, la provincia de Colón concentra la mayor proporción de personas autoidentificadas como afrodescendientes.
Colón es un epicentro cultural de la identidad afropanameña, forjada por el trabajo y el legado de las comunidades afroantillanas que contribuyeron a la construcción del ferrocarril transcontinental y del Canal de Panamá. Este legado pervive en la música, la arquitectura, la gastronomía y la vida cotidiana. No obstante, la provincia enfrenta brechas persistentes de desarrollo: altos índices de pobreza, desempleo, violencia urbana y deserción escolar, afectando particularmente a la niñez y adolescencia afrodescendiente. Estos desafíos subrayan tanto la urgencia como la oportunidad de realizar inversiones focalizadas en empleo, educación y seguridad, con la juventud preparada para impulsar el cambio.
«La juventud panameña ha decidido romper el silencio y dejar de llamar "costumbre" a la discriminación». — Joshua Caleb Batista Villalta, Presidente, EA! Juventud, Colón, Panamá.
Leyenda: En todo Panamá, jóvenes afrodescendientes están dando un paso al frente para configurar una agenda que hable el lenguaje del multilateralismo y posea la fuerza de la experiencia vivida.
El impulso para organizar el Congreso de Juventudes Afro-Latino-Caribeñas 2026 se aceleró tras el encuentro del Subsecretario General de las Naciones Unidas para Asuntos de la Juventud, Felipe Paullier, con jóvenes en el Centro de Arte y Cultura de Colón (CACCO) en 2025. El diálogo propició una conversación franca sobre realidades y aspiraciones, cristalizando una convicción compartida: Colón debía ser la sede del primer congreso regional de juventud afrodescendiente de América Latina y el Caribe.
Concebido como el primer hito de un proceso a largo plazo, el Congreso convocará diálogos políticos, intercambios culturales y sesiones facilitadas por la ONU centradas en las prioridades de la juventud afrodescendiente. Los resultados esperados incluyen:
Una Declaración de la Juventud Afro-Latino-Caribeña con compromisos concretos de política pública, enmarcada en la "Brújula de la Juventud" de la ONU.
Contribuciones a los resultados de las conmemoraciones del Congreso Anfictiónico y a las deliberaciones de la Asamblea General de la OEA (junio de 2026).
La creación de una coalición regional de jóvenes y una hoja de ruta de acción para mantener el compromiso más allá de 2026.
Insumos sustantivos e impulso hacia un foro juvenil (Youth Townhall) de la ONU previsto para finales de 2026, posicionando a Panamá como un centro neurálgico para el multilateralismo centrado en la juventud.
Leyenda: Tras décadas en las que las estadísticas solían invisibilizarlos y las políticas públicas llegaban a sus comunidades de forma desigual, los jóvenes afrodescendientes de América Latina y el Caribe tienen una oportunidad histórica en 2026.
Centralidad del liderazgo juvenil: Progreso basado en datos e inclusión
El Congreso parte de una premisa fundamental: cuando los jóvenes son visibles en los datos y se les involucra significativamente, las sociedades progresan. En Colón, esto implica vincular la visibilidad revelada por el censo de 2023 con oportunidades tangibles en educación, trabajo decente y seguridad. También significa garantizar que los jóvenes —especialmente aquellos históricamente marginados— sean codiseñadores de soluciones y no meros beneficiarios de proyectos a corto plazo.
En consonancia con la visión «ONU 2.0» del Secretario General, los socios trabajan para vincular la evidencia con la acción: utilizando datos desglosados para cerrar brechas, empleando herramientas digitales para una participación inclusiva y fomentando enfoques innovadores liderados localmente. El rol del Gobierno panameño es fundamental para definir prioridades y asegurar la continuidad de los resultados, mientras que la ONU actúa como facilitadora, convocando actores y brindando apoyo técnico para que los compromisos pasen del papel a la práctica.
Perspectivas de futuro
Después de décadas de invisibilidad estadística, los jóvenes afrodescendientes tienen ante sí una oportunidad histórica. Desde Colón hasta el Chocó, desde Salvador de Bahía hasta Cartagena de Indias, la juventud está definiendo una agenda basada en el multilateralismo y la experiencia vivida. Los derechos humanos y la promesa de «no dejar a nadie atrás» no son meros eslóganes; son el estándar para medir nuestro progreso. El Congreso de 2026 en Colón es un paso decisivo hacia ese ideal.