Espacios que protegen, oportunidades que transforman
Jóvenes participan en actividades formativas y psicosociales en el CDAJ, como parte del fortalecimiento impulsado por el PBF Respuesta Trinacional.
En las cercanías del Merendón, una de las cadenas montañosas más importantes del norte de Centroamérica, con un abundante bosque tropical y a espaldas del océano Atlántico, se encuentra el municipio de Choloma, una de las ciudades más pobladas de Honduras. A simple vista, pareciera ser solo una comunidad que se levanta en medio de las grandes industrias, pero destaca por la amabilidad y hospitalidad de su pueblo. Sin embargo, cada uno de sus rincones, revela una constante lucha contra la desigualdad y la violencia, pero sobre todo, cómo la resiliencia de su gente ha construido espacios que protegen y que consolidan la paz.
Durante muchos años, colonias de Choloma como La Victoria, Las Pilas, Río Blanquito y la López Arellano, han vivido entornos marcados por la violencia, el desplazamiento forzado, la migración irregular y, pese a estar en una de las zonas más industrializadas del país, enfrentan limitadas oportunidades de empleo para la juventud y un alto riesgo de reclutamiento por parte de grupos criminales. Ante este contexto, adolescentes y jóvenes crecen con pocas alternativas para acceder a espacios seguros, acompañamiento emocional o formación técnica, que les permitan construir proyectos de vida lejos de los riesgos de la violencia.
Historias como la de Carla Patricia Martínez reflejan el impacto humano del fortalecimiento de los Centros de Alcance Juvenil (CDAJ). Se ha convertido en un referente para otras mujeres gracias a su labor voluntaria como instructora del curso de uñas acrílicas en el CDAJ. A través de su acompañamiento, mujeres de la comunidad han adquirido nuevas habilidades, fortalecido su autoestima y dado los primeros pasos hacia el emprendimiento y el empoderamiento económico.
Carla asumió responsabilidades para contribuir al sustento de su hogar. Junto a su padre, un emprendedor que enfrentó numerosos desafíos tras nacer con una discapacidad física, aprendió que la perseverancia y el trabajo podían abrir oportunidades incluso en contextos adversos. Esa experiencia marcó su decisión de salir adelante y convertirse en una mujer emprendedora.
Hoy, Carla comparte ese aprendizaje con otras jóvenes de su comunidad, demostrando que, cuando se abren espacios y se brindan oportunidades, las mujeres pueden desarrollar su potencial y construir proyectos de vida dignos.
“Antes era difícil pues no contábamos con espacios para aprender, pero ahora ya no hay excusa de que nosotras podamos decir no podemos hacer esto, no podemos hacer lo otro. Cuando se nos brinda una oportunidad nosotras las mujeres podemos capacitarnos y salir adelante. Agradecemos al proyecto y a la comunidad”. Carla Martínez, Estructura Curso Uñas Acrílicas en CDAJ La Victoria, Choloma.
Frente a esta realidad, y apoyándose en el espíritu de voluntariado de la comunidad, surgieron los CDAJ, espacios que durante años funcionaron como lugares de apoyo, recreación y orientación para la juventud. No obstante, al operar principalmente con recursos propios, enfrentaban limitaciones logísticas y técnicas que dificultaban responder a la creciente demanda de los jóvenes.Gracias al apoyo del proyecto “Respuesta Trinacional para una Movilidad Humana Digna, Pacífica e Inclusiva en el Norte de Centroamérica”, del Fondo para la Consolidación de la Paz (PBF, por sus siglas en inglés), se fortalecieron cinco de estos centros, que actualmente ya se encuentran bajo la administración de la municipalidad. Como efecto catalítico del proyecto, la municipalidad destinó 480 mil lempiras para mejoras en la infraestructura de los centros, reforzando su sostenibilidad y capacidad de atención a largo plazo.
En total los CDAJ acogen al rededor de 300 jóvenes al mes. Este fortalecimiento ha consolidado servicios de apoyo psicológico, formación profesional, vocacional y herramientas para la prevención de conflictos.
Los CDAJ se posicionan como mecanismos efectivos de protección y reintegración en estas comunidades, ampliando sus servicios educativos y de formación profesional, modernizando sus procesos y consolidándose como espacios seguros para la juventud gracias al esfuerzo conjunto entre la municipalidad de Choloma, líderes y lideresas de la comunidad, junto a las agencias implementadoras del proyecto: el Programa Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), con el apoyo financiero del PBF.
Acompañamiento psicosocial y herramientas para la convivencia pacífica
Los CDAJ brindan atención psicológica, espacios recreativos y un módulo de prevención de conflictos que fortalece el bienestar de los jóvenes, rompe con estereotipos de género y mejora la capacidad de gestionar sus emociones.
“La verdad no le veo que la barbería tenga género; tenemos las mismas capacidades que los hombres. Invito a las mujeres a que no desanimen porque somos muy inteligentes y aprendemos rápido”. María Campos, beneficiaria del CDAJ, Río Blanquito.
Estos servicios, según palabras de las y los beneficiarios como María, se han convertido en un apoyo fundamental para contrarrestar los efectos de la violencia, la discriminación o riesgos asociados a la migración irregular o desintegración familiar.
Por otro lado, la coordinación entre ACNUR, PNUD y la OIM permite fortalecer iniciativas orientadas a la cohesión social, promoviendo la integración, la convivencia pacífica y el sentido de pertenencia entre jóvenes y comunidades. A través de actividades formativas, culturales y de participación comunitaria, el CDAJ se consolida como un espacio que fomenta el diálogo participativo, la inclusión y la corresponsabilidad, contribuyendo a la prevención de la violencia y a la construcción de entornos más seguros y resilientes.
"Como coordinador, es muy gratificante ver cómo la metodología ‘Desafío soñar mi vida’ ayuda a los participantes a reconocer sus fortalezas, identificar sus debilidades y descubrir nuevas oportunidades. Así nos damos cuenta de cómo este proceso impulsa a la juventud a integrarse en los cursos y también en su comunidad". Germán Pérez, Coordinador del CDAJ, de Las Pilas.
Formación que abre oportunidades
Hoy, los Centros de Alcance Juvenil de La Victoria, Las Pilas, Río Blanquito y López Arellano se han convertido en espacios donde las y los jóvenes pasan de la incertidumbre a la construcción de proyectos de futuro con el desarrollo de habilidades prácticas en áreas como barbería, belleza orientada al cuidado de las uñas y el cabello, ofimática y diseño e impresión 3D.
Este enfoque integral fortalece la protección y la reintegración social y económica de jóvenes previamente expuestos a contextos de violencia y migración irregular. Más allá de la cifra, estos jóvenes representan una masa crítica de cambio: jóvenes que hoy se vinculan a entornos positivos, fortalecen la cohesión comunitaria y se convierten en referentes de convivencia pacífica en sus comunidades.
“Cada día que despierto y vengo aquí me siento muy feliz, porque comparto momentos con mis compañeras y con mis maestras; esa misma alegría la voy a sentir cuando abra mi negocio de belleza”. Katherine Curry, beneficiaria del CDAJ, López Arellano.
"Desde la Municipalidad de Choloma trabajamos de la mano con los Centros de Alcance Juvenil y con aliados como la OIM, el ACNUR y el PNUD para fortalecerlos, abrir más oportunidades para nuestra juventud y hacer que se sientan parte de su comunidad, Este trabajo conjunto busca también concientizarles sobre los riesgos de la migración irregular y reafirmar que su futuro puede construirse aquí". Gustavo Mejía, Alcalde de Choloma.
Financiado por el PBF, el proyecto “Respuesta Trinacional para una Movilidad Humana Digna, Pacífica e Inclusiva en el Norte de Centroamérica” se implementó en Honduras entre enero de 2024 y diciembre de 2025, con el objetivo de fortalecer la protección y la reintegración sostenible de personas migrantes retornadas y con necesidades de protección, así como de comunidades afectadas por la violencia, el desplazamiento forzado y la migración irregular.
El proyecto es implementado en Honduras, Guatemala y El Salvador por PNUD, la OIM y la ACNUR, en coordinación con autoridades nacionales y locales y organizaciones de la sociedad civil.
Desde un enfoque regional, la iniciativa busca mejorar la coordinación entre los gobiernos del Norte de Centroamérica para abordar de manera conjunta los desafíos asociados a la movilidad humana, promoviendo el desarrollo y la cohesión social como pilares para la paz.
Esta historia fue publicada originalmente por el equipo de la ONU en Honduras. Para obtener más información sobre el trabajo de la ONU en Honduras, visite el sitio web del equipo.