Una llamada que cambia vidas: cuando el voluntariado acorta distancias
El voluntariado en línea demostró que ayudar no siempre implica estar en el terreno. A veces, basta una voz, un teléfono y la decisión de dedicar unas horas para acompañar a quien más lo necesita.
Diana lo descubrió así. Trabaja en oficina, con horarios largos y días que terminan cansando. Cuando decidió sumarse como voluntaria en línea, lo primero que pensó fue cómo hacerlo sin incomodar a quienes recibirían la llamada. Encontró su propio ritmo: usar la hora del almuerzo para llamar, organizarse entre tareas, y algunos días, cuando podía, hacerlo incluso por la noche.
No siempre fue fácil. Hubo momentos en los que el cansancio pesaba y pensaba: “Hoy no quiero llamar”. Pero algo la empujaba a seguir. Saber que, aunque fuera con una o dos llamadas, estaba aportando su granito de arena. Y eso bastaba.
Como Diana, más de 700 personas voluntarias tomaron la misma decisión: reorganizar su tiempo cotidiano para acompañar, escuchar y orientar a familias en situación de vulnerabilidad desde sus casas, en Perú y desde otros países.
Fue desde esa voluntad concreta que, en 2021, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (UNV) pusieron en marcha en Perú una estrategia innovadora de Voluntariado en Línea. El objetivo era claro: ampliar el alcance de las intervenciones del WFP, incluso en contextos complejos y de emergencia, conectando a personas voluntarias con las necesidades reales de las comunidades.
La experiencia nació durante la pandemia por COVID-19, cuando las restricciones sanitarias limitaban el contacto directo con las familias, pero las necesidades no se detenían. En ese contexto, el proyecto Nutriendo Esperanzas, Protegiendo Familias encontró en las llamadas telefónicas una forma cercana, segura y eficaz de seguir acompañando. Con el tiempo, lo que comenzó como una solución de emergencia se consolidó como una metodología de trabajo sostenible que hoy forma parte del modelo operativo de WFP en el país.
Pero ¿para qué llamaban las personas voluntarias?
Cada llamada tenía un propósito claro: recolectar datos clave sobre las condiciones de vida de las familias, orientar sobre prácticas de nutrición y compra de alimentos, y promover el acceso a servicios de protección social del Estado. La información recogida permitió fortalecer el monitoreo de indicadores vinculados a la inseguridad alimentaria y orientar mejor la asistencia humanitaria.
Desde sus hogares, estas más de 700 voluntarias y voluntarios realizaron miles de llamadas que permitieron escuchar, orientar y acompañar a familias en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo el vínculo entre las comunidades y las respuestas del WFP.
Esta experiencia demuestra que el Voluntariado en Línea de Voluntarios ONU es una herramienta estratégica, flexible y replicable para las agencias de Naciones Unidas. Una herramienta de costo cero que permite movilizar profesionales desde cualquier parte del mundo, por algunas horas y según su especialidad, para apoyar tareas concretas de manera remota.
Con el acompañamiento técnico de UNV, el voluntariado en línea permite llegar más lejos, generar evidencia útil para la toma de decisiones y fortalecer el impacto de las intervenciones. La experiencia del WFP y UNV en Perú lo confirma: cuando se activa la voluntad ciudadana, incluso una llamada puede marcar la diferencia.
Esta noticia fue originalmente publicada por el Equipo de las Naciones Unidas en el Perú. Si desea saber más sobre el trabajo de las Naciones Unidas en el Perú, consulte la página web del Equipo de las Naciones Unidas en el País.