Cómo la inclusión digital está transformando las vidas de las mujeres y niñas rurales en Chile
En la región rural de Ñuble, en Chile, donde la conectividad y el acceso a las herramientas digitales suelen ser limitados, Jessika Hurtado, de 15 años, es una prometedora experta en tecnología. Aprender cómo funcionan los circuitos y las tecnologías de la comunicación le dio la confianza necesaria para llevar su curiosidad más allá.
Hoy en día, Jessika lidera un proyecto de biotecnología que utiliza bacterias naturales para ayudar a los cultivos de cilantro a soportar las heladas y sequías extremas provocadas por el cambio climático. Su proyecto conecta el conocimiento científico con la realidad agrícola de su comunidad.
“Debería haber un campo de igualdad, donde un género no destaque más que otro. Muchas veces las mujeres no se atreven, y eso debería cambiar”, afirma Jessika. Ella cree que las niñas necesitan más oportunidades para explorar la ciencia sin temor a ser juzgadas o limitadas. Su trabajo demuestra cómo la exposición temprana a la tecnología puede evolucionar hacia la innovación climática y la resolución de problemas locales.
En la misma región, Amanda Ledesma está utilizando la programación para contar nuevas historias. Su colaboración con ONU Chile está ayudando a Amanda a combinar su interés por la programación con la geofísica. Actualmente está desarrollando un prototipo de georradar para detectar capas freáticas subterráneas y fallas geológicas.
Para Amanda, la inclusión digital es una cuestión de perspectiva. Su mensaje para otras niñas y jóvenes es sencillo: “Que se atrevan, que nada es tan difícil como parece. Si tienen una idea, pueden hacer lo que sea para lograrla”.
Las historias de Amanda y Jessika no son casos aislados. Ambas formaban parte de un grupo de casi 100 niñas y jóvenes que recibieron formación sobre el uso de circuitos eléctricos por parte de ONU Mujeres, en colaboración con la Unión Internacional de Telecomunicaciones, como parte de la iniciativa Comunidades Conectadas.
Reducir las brechas de género en el entorno digital de Chile
Chile tiene uno de los niveles más altos de uso de Internet en América Latina, con un 94,5 % de la población conectada. Sin embargo, esto no significa que todos se beneficien por igual. En muchas comunidades rurales y remotas, como las regiones de Ñuble y La Araucanía, la conectividad fiable y el acceso a herramientas digitales siguen siendo limitados, lo que determina quién puede estudiar, iniciar un negocio o buscar nuevas oportunidades.
Para las mujeres y niñas, las barreras son aún mayores. De cada 100 personas que trabajan en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés) en Chile, 77,6 son hombres, mientras que solo 22,4 son mujeres. Las mujeres suelen tener menos acceso a los dispositivos disponibles, menos oportunidades de desarrollar habilidades técnicas y se enfrentan a estereotipos persistentes sobre quién "pertenece" a la ciencia y la tecnología.
Pero hoy, esta realidad está empezando a cambiar.
Liderada por la Oficina del Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Chile y financiada por el Fondo Conjunto para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la iniciativa Comunidades Conectadas aúna los esfuerzos del sector público y privado, la sociedad civil y otros actores clave con el fin de fortalecer la resiliencia de las comunidades que corren el riesgo de quedarse atrás.
Entre sus objetivos se encuentra la instalación de más de 50 puntos de conexión en las regiones de Ñuble y La Araucanía, lo que proporcionará acceso a banda ancha a más de 8.500 personas. Esta conectividad tiene un efecto multiplicador. Rompe barreras de acceso a la educación, servicios públicos, atención sanitaria a través de la telemedicina, plataformas de protección social y nuevas oportunidades económicas, llegando y mejorando la vida de más de 440.000 personas. Estas inversiones van de la mano de cursos de capacitación en habilidades digitales para más de 2.000 personas, entre ellas mujeres, pequeños agricultores, jóvenes y comunidades indígenas.
Para las mujeres y las niñas en particular, estas oportunidades están marcando una diferencia significativa, ya que les dan confianza y los medios para hacer frente a las dificultades económicas y poner su liderazgo al servicio de la prosperidad de sus comunidades.
Aprender y crecer con la tecnología
Más allá de los talleres "Circuito eléctrico para comunicarnos", Comunidades Conectadas promueve oportunidades educativas, tecnológicas y de liderazgo que permiten a las niñas y mujeres de todo el país desarrollar su talento, reforzar su confianza y convertirse en líderes de un futuro más justo, inclusivo y sostenible.
Otros ejemplos son la Escuela de Negocios "Mujeres Conectadas", donde mujeres rurales reforzaron sus habilidades en marketing digital, conocimientos financieros y gestión empresarial. La mejora de la capacidad digital favorece una mayor autonomía, resiliencia y participación económica. Cabe destacar que el 83 % de las participantes eran mujeres de la comunidad indígena mapuche.
Lucy Catrileo Neculqueo, una de las participantes del programa, sigue motivada por todo lo que ha aprendido y destaca que "atreverse a aprender es el primer paso para avanzar en nuestros proyectos".
Además, el curso “Ciudadanía Digital y Género” ha capacitado a mujeres mayores de zonas rurales en materia de ciberseguridad y uso de los servicios sociales digitales del Estado, lo que ha fomentado su independencia y protección en entornos en línea.
Al integrar la igualdad de género en todas sus iniciativas, "Comunidades Conectadas" garantiza que la transformación digital amplíe las oportunidades en lugar de profundizar las brechas.
Esfuerzos conjuntos para un cambio duradero
Este impacto no sería posible sin la acción coordinada de todo el sistema de las Naciones Unidas en Chile.
"Comunidades Conectadas" reúne a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
La Oficina del Coordinador Residente desempeña un papel fundamental a la hora de coordinar a los organismos, armonizar los conocimientos especializados y garantizar que los esfuerzos contribuyan de manera coherente a las prioridades nacionales y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Cada organismo aporta con su ventaja comparativa, desde la conectividad digital y la experiencia en políticas públicas hasta la igualdad de género y el desarrollo rural. Trabajando juntos, demuestran cómo la colaboración integrada de las Naciones Unidas puede acelerar la transformación digital inclusiva a nivel local.
María José Torres, coordinadora residente de las Naciones Unidas en Chile, reconoce que este enfoque puede ser un catalizador para el crecimiento a largo plazo.
"La transformación digital debe ser inclusiva y reconocer a las mujeres rurales como agentes de cambio", señala. "Su participación refuerza tanto su autonomía como la resiliencia de sus comunidades frente a los retos sociales y económicos".
Cuando las mujeres y las niñas están bien preparadas para dar forma al futuro digital, comunidades enteras avanzan con ellas.
Y eso es algo que vale la pena celebrar.
Este artículo se publica en reconocimiento al Día Internacional de la Mujer 2026 bajo el lema "Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas". Las historias de las zonas rurales de Chile muestran cómo la transformación digital inclusiva puede ampliar las oportunidades para las mujeres y las niñas. Desde jóvenes innovadoras que exploran la ciencia y la tecnología hasta emprendedoras rurales que fortalecen sus negocios, iniciativas como "Comunidades Conectadas" están ayudando a convertir los compromisos con la igualdad de género en avances tangibles.
Si desea más información sobre el trabajo de las Naciones Unidas en Chile, visite la página del Equipo de las Naciones Unidas en el País.