Más allá de la financiación: cómo el Fondo Conjunto para los ODS ayuda a la ONU a trabajar de otra manera en Colombia
04 noviembre 2026
Leyenda: Colombia no cerrará sus brechas de desarrollo con ayuda. Las cerrará con sus propias instituciones, bancos y empresas, avanzando más rápido y más lejos porque la ONU contribuyó a que valiera la pena asumir el riesgo.
Por María José Torres Macho, Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Colombia
Colombia es un país de ingreso medio alto con grandes ambiciones de desarrollo: generar empleo digno, cerrar las brechas territoriales, adaptarse a un clima cambiante, aumentar la productividad del agro, entre muchas otras. Pero la ayuda oficial al desarrollo se está reduciendo, el espacio fiscal se estrecha y el capital privado rara vez llega a los lugares que más lo necesitan. En este contexto, la ONU no es, ante todo, un proveedor de capital. Lo que podemos ofrecer es otra cosa: conocimiento técnico para estructurar transacciones, evidencia, presencia en territorios complejos y la confianza necesaria para sentar en la misma mesa a gobiernos, bancos, empresas y comunidades.
Esa es la lógica de nuestro trabajo con el Fondo Conjunto para los ODS. Colombia cuenta hoy con cuatro programas conjuntos activos, el mayor portafolio de cualquier país:
El Inclusive Digital Transformation Facility (PNUD, UNFPA, OIT)
Un Registro Social Universal fortalecido (PMA, UNICEF)
Facility de Finanzas Verdes para una Economía Circular (PNUD, ONUDI)
El Food Systems Technical-Financial Facility (FAO, PMA, FIDA, CEPAL)
Pero la historia va más allá de la financiación. Los facilities son la expresión más completa de lo que hace posible el Fondo Conjunto para los ODS: una acción integrada y soluciones que llevan al Equipo de País de las Naciones Unidas más allá de los proyectos individuales. Están anclados en los territorios y se construyen sobre el carácter multiagencial de los programas conjuntos; con ello llevan a la práctica la visión del Marco de Cooperación y nos permiten demostrar nuestro valor agregado en la construcción de política pública, la creación de alianzas, la movilización de recursos públicos y privados adicionales, y la generación de innovaciones y conexiones. A veces eso destraba inversión. Otras veces fortalece los sistemas públicos, mejora la coordinación institucional o genera evidencia que impulsa reformas de política.
Leyenda: El ONU puede ofrecer el conocimiento técnico para estructurar transacciones, evidencia, presencia en territorios complejos y la confianza necesaria para sentar en la misma mesa a gobiernos, bancos, empresas y comunidades.
Un facility es una plataforma que conecta actores, capacidades y capital en torno a una agenda común. Los recursos del Fondo actúan como capital catalítico: no están para financiar a las agencias, sino para mover recursos hacia el ecosistema. Un facility es también un laboratorio. Pone a prueba una solución, genera evidencia y entrega el resultado a actores locales o sectoriales que pueden llevarlo a escala. Lo que debe perdurar no es necesariamente el vehículo (aunque puede que si), sino la solución, y nuestra medida de éxito es que el modelo sea adoptado y se sostenga en el tiempo.
La acción articulada no ocurre por sí sola. Nueve entidades de la ONU trabajan en estos cuatro programas, cada una con su propio mandato, sus sistemas y sus socios. Mi papel, y el de mi oficina, es orquestar: reunir a las agencias en torno a apuestas compartidas, destrabar los cuellos de botella políticos y de comunicación, y proteger la neutralidad que hace de la ONU un convocante creíble y un mediador honesto. Lo más difícil es lo relacional, no lo técnico. También hemos aprendido a ser sinceros sobre nuestros límites: la ONU es lenta, y eso tiene un costo cuando nuestros socios son del sector financiero. Corregirlo es parte del trabajo.
Leyenda: La medida de éxito es que las soluciones sean adoptadas y se sostengan en el tiempo.
En el Facility de economía circular, 1,03 millones de dólares del Fondo mejorarán las condiciones de una línea de crédito de Bancoldex, el banco de desarrollo de Colombia. Se espera que la primera fase movilice 7,3 millones de dólares y respalde cerca de 480 operaciones de financiamiento, con al menos un 40 % de las empresas que reciban apoyo productivo lideradas por mujeres o con participación de mujeres.
El facility de transformación digital, lanzado en alianza con la Delegación de la Unión Europea, reúne en una sola plataforma nacional a reguladores, entidades financieras, cooperativas e innovadores, y ya ha producido hojas de ruta listas para inversión valoradas en cerca de 2,1 millones de dólares. La historia que me parece más reveladora viene de la CoopTech Week. Las cooperativas de ahorro y crédito de Colombia atienden a unos 4,4 millones de asociados, muchos de ellos rurales, y sin embargo la transformación digital ha significado con demasiada frecuencia comprar tecnología sin desarrollar la capacidad de usarla. Nueve cooperativas aprendieron diseño centrado en las personas y prototipado rápido, y cada una salió con su propia hoja de ruta. Concluyeron que la transformación digital no es un proyecto de TI. Es una capacidad organizacional que el mercado rara vez paga, y justamente ahí una inversión modesta y catalítica puede marcar la diferencia.
El facility de sistemas alimentarios conecta la oferta y la demanda de financiamiento para pequeños productores. Ha identificado más de 41 organizaciones que representan a más de 3.000 pequeños productores en 13 departamentos y 38 municipios. Esa profundidad territorial le da credibilidad a la evidencia, que ya está influyendo en los lineamientos nacionales de inclusión financiera para la agricultura familiar.
El programa de protección social muestra la misma lógica más allá de las finanzas. A través del Acelerador Global de Empleo y Protección Social, la ONU y el Banco Mundial trabajan con el Departamento Nacional de Planeación de Colombia para mejorar los registros sociales, eliminar barreras de acceso y probar a escala local la entrega de servicios en ventanilla única. Mientras Colombia prepara su Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, este trabajo ayuda a traducir bases técnicas en reformas de política, entre ellas una gobernanza más sólida y una mayor cobertura para los trabajadores rurales. El valor catalítico aquí no es el apalancamiento financiero. Es reunir experiencia e instituciones complementarias para construir un sistema nacional más inclusivo.
En conjunto, el cambio se aprecia en tres niveles. Para las personas, es acceso: una organización de pequeños productores que se vuelve financiable, una cooperativa que atiende digitalmente a sus asociados rurales, una microempresaria que por fin puede endeudarse para invertir en un negocio más verde. Para los sistemas nacionales, son reglas e instituciones: lineamientos de inclusión financiera rural, una estrategia de finanzas combinadas que va tomando forma y un sector financiero que empieza a ver los territorios complejos como invertibles. Para la ONU, es la manera de trabajar: agendas compartidas en lugar de proyectos paralelos. Esto es el Marco de Cooperación en acción, con su visión hecha realidad en los territorios gracias al esfuerzo conjunto de todo el Equipo de País de las Naciones Unidas.
Leyenda: En conjunto, el cambio impulsado por estos programas repercute en las personas, los sistemas nacionales y las Naciones Unidas.
La mayoría de estos programas están aún en una etapa temprana, y precisamente de eso se trata. Un facility está hecho para aprender haciendo: probar un modelo en condiciones reales, ajustarlo y solo entonces llevarlo a escala. El cambio de gobierno en Colombia ha ralentizado algunas conversaciones, pero las seguimos adelante y ajustamos donde es necesario.
La prueba de un facility no es cuánto gasta, sino lo que queda cuando ha cumplido su función: una línea de crédito que sigue prestando, una cooperativa que sigue innovando, un banco que sigue mirando hacia los territorios, un sistema público que funciona mejor. Colombia no cerrará sus brechas de desarrollo con ayuda. Las cerrará con sus propias instituciones, bancos y empresas, avanzando más rápido y más lejos porque la ONU contribuyó a que valiera la pena asumir el riesgo. Ese es el valor agregado del Equipo de País de las Naciones Unidas a través de estos facilities: mejores políticas, alianzas más sólidas, recursos públicos y privados adicionales, e innovaciones y conexiones que perduran más allá de cualquier proyecto. No es la ONU haciendo más por sí sola, sino la ONU haciendo posible que todos los demás puedan hacer más.
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