A principios de la década de 1990, Uzbekistán, un país sin salida al mar en Asia Central, acababa de emerger como Estado independiente de la Unión Soviética. Con una economía frágil y un sector industrial en desarrollo, eran tiempos difíciles para el nuevo país autónomo. El Dr. Ramiz Alakbarov, Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas para Afganistán, recuerda bien este periodo, ya que pasó los primeros días de su carrera trabajando para el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en la Oficina Regional para Asia Central. En Uzbekistán fue testigo de primera mano de los retos que supone la ampliación de la asistencia sanitaria y otros servicios esenciales.