Medir honestamente la vulnerabilidad: un punto de inflexión para los pequeños Estados insulares en desarrollo
Este blog ha sido elaborado por Simon Springett, Coordinador Residente de las Naciones Unidas para Barbados y el Caribe Oriental; Sai Navoti, Jefe de la Unidad de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, División de los ODS, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas; y Miosotis Rivas-Peña, Directora de la Sede Subregional para el Caribe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas.
Los países más expuestos al cambio climático del mundo no son necesariamente pobres, pero corren graves riesgos – una realidad que nuestros sistemas actuales no logran percibir.
Aunque muchos pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) parecen estables sobre el papel en función de sus ingresos, los desastres climáticos constantes están erosionando sus avances. Entre 1970 y 2020, los fenómenos climatológicos extremos causaron pérdidas estimadas en 153.000 millones de dólares en los PEID, cifra que supera ampliamente su Producto Interior Bruto (PIB) nacional medio, de apenas 13.700 millones de dólares. En la actualidad, 14 de los 20 países con mayores pérdidas por desastres en relación con el tamaño de su economía son PEID. En los años en que las tormentas afectan a los PEID del Caribe, las pérdidas ascienden en promedio al 17% del PIB; solo en 2017, el huracán María ocasionó pérdidas equivalentes al 225% del PIB de la Mancomunidad de Dominica.
En consecuencia, el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se ha estancado: el 45% de las metas regionales están estancadas o retrocediendo. Estos desafíos no son anomalías, sino obstáculos permanentes que las normas mundiales han ignorado durante mucho tiempo a la hora de decidir quién recibe ayuda financiera.
Más que una Nueva Fórmula
La raíz del problema es un error de clasificación que los PEID llevan años intentando corregir. Muchos están clasificados como países de “ingresos medianos” o “ingresos altos”, una categoría que les priva del acceso a préstamos a interés reducido precisamente cuando necesitan invertir en resiliencia.
La adopción del Índice de Vulnerabilidad Multidimensional (IVM) mediante la Resolución 78/322 de la Asamblea General, en agosto de 2024, es el resultado de décadas de arduo trabajo. Esta medida supuso mucho más que la simple aprobación de una nueva fórmula matemática: constituyó un reconocimiento mundial de que los ingresos, por sí solos, son un criterio deficiente para determinar si un país necesita apoyo.
Los estudios muestran que no existe una relación real entre los ingresos de un país y su puntuación en el IVM en el caso de los PEID: ambos miden cosas distintas. Un país puede tener un ingreso medio elevado y, aun así, ser físicamente frágil y carecer de capacidad de recuperación, una situación que las Naciones Unidas denominan “doble fragilidad”. La puntuación media del IVM en los PEID se sitúa entre 55 y 58, frente a un promedio mundial de 52,9, una diferencia que las estadísticas de ingresos ocultan. El IVM, junto con un “Perfil del país” (VRCP) detallado, ofrece por fin a estos países una forma de contar toda su historia.
El apoyo mundial al IVM es cada vez mayor. El Compromiso de Sevilla de 2025 invita a los bancos y a las instituciones mundiales a utilizar el IVM para orientar sus políticas y facilitar el acceso de los países vulnerables a financiación asequible.
Se trata de un importante avance: el IVM goza ahora de reconocimiento no solo dentro del sistema de las Naciones Unidas, sino también en el conjunto del panorama de la financiación para el desarrollo. El Banco de Desarrollo del Caribe ya está estudiando la forma en que estas puntuaciones podrían modificar los criterios que determinan qué miembros pueden optar a ayuda. El siguiente objetivo es generar la evidencia local que permita consolidar este cambio de manera permanente, un esfuerzo respaldado por la Agenda de Antigua y Barbuda para los PEID (ABAS).
Poner a Prueba Nuevas Perspectivas
En este contexto, el proyecto piloto concluido en enero de 2026 por equipos de las Naciones Unidas en el Caribe y Nueva York constituye un gran avance. En colaboración con Saint Kitts y Nevis, el proyecto elaboró una hoja de ruta para los Perfiles de País que puede utilizarse en cualquier lugar. La estructura de estos perfiles es fundamental porque analiza todos los niveles, desde la economía nacional hasta las dificultades de las familias individuales, aspectos que los informes convencionales suelen pasar por alto.
Es importante destacar que estos perfiles se articulan con los planes gubernamentales existentes en lugar de generar trabajo adicional. El proyecto piloto de San Kitts y Nevis demostró que, aunque las instituciones nacionales son estables, el país sigue estando muy expuesto a perturbaciones climáticas, comerciales y financieras, de modo que las familias quedan en mayor situación de riesgo. Esta es la “doble fragilidad” mencionada anteriormente, ahora descrita con claridad y utilidad práctica.
La brecha de financiación que estos perfiles pretenden subsanar es muy real. En 2024, el huracán Beryl causó daños económicos por cerca de 219 millones de dólares en Granada, equivalentes al 16,5% del PIB. En San Vicente y las Granadinas, la misma tormenta ocasionó daños directos por valor de 230,6 millones de dólares, aproximadamente el 22% del PIB, y algunas islas perdieron el 80% de todo lo que poseían.
En Barbados, aunque el huracán impactó como tormenta de categoría 3, los efectos generales se estimaron en 193 millones de dólares barbadenses (unos 96,5 millones de dólares estadounidenses y aproximadamente el 1,4% del PIB), concentrados en los sectores de la pesca, el turismo y las infraestructuras costeras. Incluso con indemnizaciones de seguros y medidas de alivio de la deuda sin precedentes, sólo se recuperó aproximadamente una cuarta parte de las pérdidas de Granada.
Posteriormente, en octubre de 2025, el huracán Melissa azotó Jamaica como la tormenta más intensa de su historia y provocó pérdidas totales por valor de 12.200 millones de dólares, equivalentes al 56,7% del PIB. Esto no representa un fracaso de la planificación; pone de manifiesto las deficiencias de un sistema que no tiene en cuenta el riesgo. Estos Perfiles de País proporcionan los datos necesarios para exigir una financiación acorde con el nivel real de peligro.
El Próximo Capítulo Crítico
No se puede destacar de manera suficiente lo que está en juego con la finalización de los perfiles piloto antes de que el Grupo de Expertos inicie su labor. La resolución de la Asamblea General por la que se establece el Panel Asesor de Expertos Independientes para el período 2026-2030, integrado por 15 miembros, solicita explícitamente que al menos cuatro perfiles piloto estén finalizados con antelación.
Estos proyectos piloto no son simples ejemplos, sino que constituyen la evidencia que el Panel utilizará para decidir cómo funcionará el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional para todos los países. Constituyen la base sobre la cual el Panel evaluará la metodología, perfeccionará los indicadores y determinará los parámetros operativos de los Perfiles de País para su aplicación a nivel mundial.
El primer proyecto piloto ya está concluido. Cada nuevo perfil finalizado antes de que el Panel se reúna contribuye a definir al futuro de esta herramienta. La ventana de oportunidad está abierta, pero no lo estará indefinidamente.
De la Vulnerabilidad a la Visibilidad
Este es también un año histórico para las Naciones Unidas, que celebran su 80.º aniversario. El objetivo de la reforma “UN80” es garantizar que las Naciones Unidas logren el mayor impacto posible con recursos limitados. Con el 68% de los objetivos mundiales fuera de rumbo, la credibilidad de las Naciones Unidas depende del uso de herramientas que permitan identificar quién necesita realmente ayuda. Estos Perfiles de País hacen exactamente eso. La vulnerabilidad que no se mide no puede financiarse. El IVM proporciona la herramienta de medición; el Perfil de País la aplica sobre el terreno.
Como autores que representamos tanto a los expertos económicos de las Naciones Unidas como a sus equipos sobre el terreno, hacemos un llamamiento a todos los socios y bancos para que respalden de inmediato los proyectos piloto finales. Los hechos son claros, el método funciona y el mandato existe. Sólo falta la voluntad de actuar. Las naciones insulares llevan demasiado tiempo esperando ser reconocidas tal como son. Las herramientas están listas. El momento es ahora.
Esta entrada de blog fue originalmente publicada por el Equipo de las Naciones Unidas en Barbados y el Caribe Oriental. Si desea saber más sobre el trabajo de las Naciones Unidas en Barbados y el Caribe Oriental, visite la página web del Equipo de País.