La Republica Dominicana reconoce a quienes brindan cuidados
Isabel y Ángel, una pareja joven que vive en Azua, se llenaron de alegría cuando se enteraron de que pronto serían padres. Tras el nacimiento de su hija, María, Ángel continuó con su empleo en el supermercado local, pero Isabel dejó su trabajo para poder cuidar del bebé.
Sin embargo, la vida cambió unos años después cuando Patricia, la madre de Ángel, una persona ya mayor, se mudó con la familia ante el deterioro de su salud.
La situación económica de Isabel y Ángel se vio afectada. Ángel aceptó más trabajo, mientras que Isabel dejó también sus estudios para poder cuidar tanto de María como de Patricia. Esta nueva realidad era principalmente difícil para Isabel, quien sentía que tendría un futuro incierto por haberse visto obligada a dejar sus estudios y su empleo.
La historia de Isabel no es solo demasiado frecuente en la República Dominicana, sino también a nivel mundial. Más del 40 % de las mujeres dominicanas de 15 años o más han realizado trabajos domésticos y de cuidados no remunerados, frente a menos del 25 % de los hombres. Además, las mujeres dedican más de 15 horas semanales a estas tareas, en comparación con algo más de 9 horas en el caso de los hombres.
Un día, una amiga de Isabel le contó sobre el Programa Comunidades de Cuidado, respaldado por las Naciones Unidas. Interesada, Isabel descubrió que el programa apoyaba centros locales de cuidado infantil y servicios de cuidados para personas adultas mayores. Se inscribió y, pocos meses después, María fue admitida en un centro local y a Patricia le asignaron una persona cuidadora para acompañarla a sus citas médicas.
Esto significó un gran alivio para ambos, ya que Ángel pudo dejar su segundo empleo e Isabel retomó sus estudios. Si, como se dice, para criar a un hijo o a una hija o cuidar de un padre o una madre se necesita toda una comunidad, el Programa Comunidades de Cuidado actúa como un miembro más de esa comunidad, que apoya al Gobierno y a las comunidades locales mediante la colaboración y la coordinación.
Nuevos comienzos para cuidadores y cuidadoras
El programa cuenta con el financiamiento del Fondo Conjunto para los ODS, está supervisado por la Oficina de la Coordinadora Residente y es implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), ONU Mujeres y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en colaboración con agencias gubernamentales. Este programa tiene como objetivo diseñar políticas de cuidados, así como sistemas de información y capacitación para promover la autonomía económica de las mujeres y los derechos de la infancia, de las personas que prestan cuidados, de las personas adultas mayores y de las personas con discapacidad.
En definitiva, este programa busca crear un mundo en el que las mujeres no se vean obligadas a asumir trabajos de cuidados no remunerados, pero a su vez busca empoderarlas para realizarlos si así lo desean y brindarles apoyo si algún día ellas mismas lo necesitan.
«El Programa Comunidades de Cuidado se basa en un compromiso comunitario con enfoque sistémico», dice Julia Sánchez, Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en la República Dominicana. «Mediante el desarrollo de políticas nacionales con nuestros asociados y la participación de jóvenes y personas adultas mayores, estamos generando cambio en cada paso del camino».
Las Naciones Unidas colaboraron con 11 agencias gubernamentales para actualizar las capacitaciones en cuidados mediante la elaboración de guías didácticas y criterios para validar las habilidades de los cuidadores y cuidadoras. Con objeto de medir el impacto de estas capacitaciones, UNFPA respaldó el desarrollo de una herramienta innovadora de medición de la calidad de los servicios brindados a personas adultas mayores. Esta herramienta no solo evalúa las fortalezas y debilidades de los servicios de cuidados, sino que también mide la satisfacción de las personas usuarias.
Más allá de la redacción técnica, y con la orientación del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional, la OIT garantizó que estos programas de capacitación estén en conformidad con el Marco Nacional de Cualificaciones para así optimizar facilitar el acceso de las personas egresadas a oportunidades de empleo formal.
Además, estas guías didácticas resultaron fundamentales para implementar el primer y único programa en la República Dominicana para la asistencia personal a personas con discapacidad. La OIT colaboró con su experiencia en el diseño de un nuevo plan de estudios basado en la autonomía y los derechos humanos para así alejarse de un modelo que apenas se centraba en el bienestar físico.
Del mismo modo, el PNUD respaldó el desarrollo de una plataforma de mapeo georreferenciado de los servicios de cuidados que identifica la oferta y la demanda de cuidados en los distintos territorios. Esta herramienta conecta a las comunidades con los servicios disponibles y fortalece la planificación para expandir el sistema nacional de cuidados.
Estos cambios han marcado una enorme diferencia para personas adultas mayores como Rosa Velázquez, residente del centro de cuidados para mujeres mayores Nuestra Señora del Carmen, que cuenta con el respaldo de UNFPA. «Me siento bien porque he recibido mucho afecto y un trato respetuoso y humano», dice mientras señala que tiene acceso a servicios de fisioterapia confiables.
Un enfoque descendente
Las políticas generales garantizan que historias de éxito como las de Rosa e Isabel pasen a ser la norma y no la excepción.
Por esto, el programa respaldó el diseño y la implementación de la primera Política Nacional de Cuidados en la República Dominicana, con el objetivo de establecer a largo plazo un sistema nacional permanente de cuidados. Por ello se creó la Mesa Intersectorial de Cuidado, que coordina a 11 instituciones miembros y garantiza un enfoque común de los servicios de cuidados a nivel nacional.
Como complemento a la Mesa Intersectorial de Cuidado, las Naciones Unidas trabajaron también en la formación de Mesas Locales de Cuidado para así llegar a las comunidades en el terreno. Estas mesas constituyen un punto de entrada para que los gobiernos locales y las ONG tomen decisiones y aborden las necesidades de cuidados más urgentes de la población. En esta misma línea, ONU Mujeres colaboró con el Gobierno en una nueva metodología que tiene como fin identificar las necesidades de la comunidad y cartografiar los servicios existentes.
En un paso hacia una política integral de cuidados integral, las Naciones Unidas respaldaron la redacción de un documento de base para un proyecto de ley del sistema de cuidado. Como parte de este proceso, las Naciones Unidas trabajaron junto al Gobierno y las comunidades locales en la realización de un «barrido de hogares» en Santo Domingo, en el que se completaron más de 9.200 entrevistas a domicilio con el fin de entender mejor las necesidades de cuidados y la situación de los hogares vulnerables.
«Actualmente se trabaja en un proyecto de ley de cuidados y, gracias a este programa, el país ha adquirido una importante experiencia práctica», dice Julia Sánchez, Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en la República Dominicana. «Tres municipios más han demostrado su interés en poner a prueba este enfoque dirigido al programa de cuidados».
Mesas, metodologías y políticas son las herramientas que construyen las bases de un sistema nacional de cuidados sostenible que, al hacer honor a su nombre, no deja a nadie atrás.
Un mundo con más cuidados para todas las personas
Dado que mujeres en todo el mundo dedican una cantidad desproporcionada de tiempo al cuidado no remunerado, el Programa Comunidades de Cuidado ofrece más que un apoyo a corto plazo: propone un modelo que pueden replicar pueblos, municipios, ciudades y grandes áreas metropolitanas.
De vuelta en Azua, la pequeña María ha hecho amistades en su guardería y la salud de Patricia ha mejorado gradualmente. El impacto en las vidas de Isabel y de Ángel es difícil de cuantificar.
«Ahora tenemos más tiempo para nosotros y el uno para el otro», dice Isabel. «Y encontramos la manera de repartir las tareas del hogar de manera equitativa».
La experiencia de Isabel es una prueba de lo que sucede cuando los asociados a nivel local, nacional e internacional unen fuerzas. Mediante políticas y acciones, se empodera a las mujeres que cuidan de las demás personas para que puedan alcanzar todo su potencial.
Nota:
Todos los programas conjuntos del Fondo Conjunto para los ODS están dirigidos por los Coordinadores y las Coordinadoras Residentes de las Naciones Unidas y son implementados por las agencias, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo. Nuestro sincero agradecimiento por las contribuciones de la Unión Europea y de los Gobiernos de Alemania, Arabia Saudita, Bélgica, Dinamarca, España, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Mónaco, Noruega, los Países Bajos, Polonia, Portugal, la República de Corea, Suecia y Suiza, que impulsan un movimiento transformador hacia el logro de los ODS de aquí a 2030.
Para más información sobre el trabajo de la ONU en la República Dominicana, visite la página web del Equipo de las Naciones Unidas en el País.