El trabajo de volver a levantarse: Voluntaria ONU con UNICEF en la recuperación de Venezuela
Isis Carrera es Especialista en Emergencias y Gestión del Conocimiento en la unidad de emergencias de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Durante semanas apoyó a distancia, desde Panamá, la respuesta al terremoto en Venezuela: gestionaba información y seguía la evolución de la situación. A medida que creció la escala de la respuesta, UNICEF necesitó apoyo adicional en terreno.
La conversación cambió de naturaleza. La emergencia excedía lo que podía atenderse a distancia.
“Cuando se vio la magnitud de la emergencia, me solicitaron apoyo desde el terreno”, cuenta Isis.
El personal humanitario
Isis y otro Voluntario ONU con UNICEF Brasil fueron enviados a la primera línea como capacidad de refuerzo (surge capacity), para sostener la respuesta humanitaria en el momento en que más se necesitaba experticia. Mediante este mecanismo, especialistas pueden movilizarse con rapidez hacia comunidades afectadas por una emergencia y llevar capacidades críticas al terreno cuando cada momento cuenta.
Isis tiene casi diez años de experiencia profesional, con foco en emergencias, reducción del riesgo de desastres, protección civil y formación. Ese perfil resultó directamente pertinente para la respuesta de UNV en Venezuela.
“Fuimos identificados y solicitados por nuestros talentos, habilidades, carreras y trayectorias. Era el capital humano que la oficina país necesitaba para atender la emergencia”, dice.
Que el mensaje llegue
El cambio social y de comportamiento parte de una idea simple: que las personas sepan qué hacer en una crisis no significa que puedan o quieran hacerlo. Sus decisiones están moldeadas por muchos factores, desde la presión social y las creencias personales hasta las barreras prácticas del entorno. El objetivo es entender esas realidades y trabajar con las comunidades para que las opciones más seguras y saludables resulten más fáciles de adoptar. Esa lección se hizo concreta en el trabajo de Isis en Venezuela, donde entender a las personas pesaba tanto como asistirlas.
Su trabajo se mueve entre las pantallas y las comunidades.
Las herramientas de escucha digital rastrean percepciones, opiniones y sentimientos públicos en redes sociales y en medios. En terreno, las conversaciones con familias, prestadores de servicios y coordinadores de campamentos temporales revelan lo que los formularios de distribución rara vez captan: las necesidades y las normas sociales que moldean las decisiones de las personas.
Esa brecha se vuelve visible durante las rondas de las brigadas de salud.
Isis hace a las familias dos preguntas simples y reveladoras: ¿Sabían que venía el equipo de vacunación? ¿Cómo se enteraron?
Cuando el "no" se repite, se observa un patrón: el mensaje no llega a las comunidades. El siguiente paso es encontrar el canal de difusión que la gente sí usa. En algunos lugares la información circula por grupos de WhatsApp; en otros, por carteleras y megáfonos.
El primer impacto es psicológico
Hay una palabra que Isis repite y que condensa buena parte del sentido del trabajo comunitario en esta etapa: autoeficacia.
En una emergencia, significa tener la confianza de saber qué hacer para protegerse y la capacidad de hacerlo. No depende solo de la gravedad del peligro, sino de creer que una tiene las destrezas para responder: saber cómo evacuar, qué hacer ante una alerta, cómo proteger a la propia familia.
Frente a un riesgo que puede generar miedo o parálisis, esa confianza en las propias capacidades puede convertirse en el impulso que permite reaccionar a tiempo y tomar decisiones que protegen la vida.
El terremoto se llevó todo eso por delante.
"Lo primero que ocurre, sobre todo a nivel psicológico, es la pérdida de control percibido que produce un desastre", dice.
Reducir las desigualdades
En La Guaira, las réplicas y la demolición de los edificios afectados prolongaron la experiencia. Las familias vieron caer lo que quedaba de sus casas. Se amplió la formación en primeros auxilios psicológicos para el personal disponible, mientras que los casos que requerían atención inicial se derivaron a las instituciones competentes.
De ahí en adelante, el trabajo se orienta a restituir la capacidad de actuar de las personas. Líderes comunitarios y personal de primera línea de UNICEF fortalecen sus habilidades de comunicación con las familias y de vinculación con los servicios humanitarios. En el centro están quienes sostuvieron a estas comunidades antes del terremoto y las seguirán sosteniendo mucho después de que termine la respuesta de emergencia.
Parte de quienes sostenían esa respuesta también estaba afectada. Habían perdido casas, familiares o lugares de trabajo. Entre ellos, trabajadoras de brigadas de salud cuyos centros de salud habían quedado dañados y docentes que continuaron dando clases en los campamentos.
"Queremos construir una nueva normalidad que intente reparar las desigualdades que ya existían antes", comparte Isis.
"No se trata solo de entregar una mochila"
De ese razonamiento se desprende una tesis que guía su trabajo en la etapa de recuperación: recuperarse no es simplemente entregarle a alguien una mochila con insumos. Es construir resiliencia.
"Los desastres no son naturales. Un terremoto, una inundación o un huracán pueden tener un origen natural, pero no necesariamente tienen que convertirse en un desastre. El nivel de daño depende de las condiciones de exposición y vulnerabilidad que hemos construido en el tiempo, pero también de las capacidades que existen para anticipar, responder y recuperarse", explica.
Si el riesgo se construye con el tiempo, también puede reducirse. La participación comunitaria es central en ese proceso. En terreno toma la forma de mapas elaborados por las propias comunidades: ellas identifican sus amenazas y las soluciones a su alcance. Un vecino bombero que puede capacitar a otros. Una organización barrial que recaba fondos para preparar mochilas de emergencia.
Ahí aparece lo que Isis considera el aporte específico de su área.
La operación ahora transita hacia una evaluación de necesidades posdesastre y la respuesta se desplaza de los campamentos a las comunidades de origen. El trabajo incluye el fortalecimiento de los sistemas de educación, de agua y de saneamiento.
No se trata solo de entregar la mochila. Se trabaja para desarrollar la autoeficacia, de modo que se use bien cuando haga falta. Una mochila sin formación previa termina en manos de alguien que, llegado el momento, aunque la tenga, no va a saber usarla bien.
Voluntarios y voluntarias como puente con las comunidades
Cuando se piensa en voluntarios y voluntarias en una emergencia, suele imaginarse a jóvenes con ganas de ayudar. Isis observa otra cosa. En Zulia y Bolívar, las personas voluntarias nacionales de cambio social y de comportamiento con las que trabaja provienen de trayectorias y edades muy diversas. Lo que las une no es su perfil, sino su cercanía con las comunidades a las que sirven.
Para Isis, su mayor aporte es simple: están ahí. Llegan a lugares donde la organización no llegaba antes y construyen relaciones que no se crean desde una oficina. Mientras el personal coordina planes y negocia con socios, las personas voluntarias mantienen contacto diario con las comunidades. Escuchan preocupaciones, detectan cambios tempranamente y transmiten lo que ven, de modo que las decisiones reflejen la realidad y se ajusten cuando las circunstancias cambian.
"El rol del voluntario ha sido el de ser el puente entre la comunidad y la organización, tanto para la implementación como para la escucha."
Su imagen favorita de estas semanas es un mensaje escrito por los niños y niñas del campamento:
"No soy esto, soy lo que elijo ser. La recuperación no necesita que alguien de fuera de la comunidad la salve. Necesita que apoyemos a las personas mientras se levantan y que sean ellas quienes asuman el rol protagónico, porque son las que se van a quedar.” – Isis Carrera, Voluntaria ONU, Especialista en Emergencias y Gestión del Conocimiento, UNICEF.
Esta noticia fue originalmente publicada por el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas. Si desea saber más sobre el trabajo de las Naciones Unidas en Venezuela, visite la página web del Equipo de País.