Cuba, en su calidad de pequeño Estado insular en desarrollo del Caribe, está muy expuesta a los peligros relacionados con el clima, en particular huracanes, sequías, inundaciones y el aumento del nivel del mar. Estos riesgos se ven condicionados por las vulnerabilidades sociales subyacentes y, a su vez, las agravan, lo que afecta a grupos como las mujeres con responsabilidades de cuidados, las comunidades rurales, las personas jóvenes, las personas de edad, las personas con discapacidad, las personas que viven en situación de pobreza y las comunidades costeras amenazadas por el aumento del nivel del mar.
El 29 de octubre de 2025, el huracán Melissa tocó tierra en el este de Cuba como huracán de categoría 3, con vientos sostenidos de hasta 195 km/h y ráfagas aún más fuertes. Provocó graves destrozos, con cortes de electricidad, daños en decenas de miles de viviendas y la interrupción de las comunicaciones para más de tres millones de personas en cinco provincias. Sin embargo, gracias al sistema de gestión del riesgo de desastres de Cuba, no se registraron víctimas mortales y se evacuó a 735.000 personas antes de la llegada del huracán, lo que equivale al 25 % de la población local.
Como apoyo a las iniciativas nacionales, un Marco de Acción Anticipatoria coordinado por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), bajo el liderazgo del Coordinador Residente de las Naciones Unidas y financiado con 4 millones de dólares procedentes del CERF, permitió el posicionamiento previo de suministros esenciales antes de la llegada del huracán. Entre ellos figuraban plantas de depuración de agua, alimentos, kits de higiene y generadores eléctricos, en coordinación con instituciones nacionales, en particular el Sistema de Defensa Civil Nacional. Posteriormente se aprobó una asignación adicional de 3,5 millones de dólares del CERF en el marco del Plan de Acción de las Naciones Unidas en Cuba, con el fin de prestar apoyo a un millón de personas afectadas.
Mientras continúan las labores de recuperación tras el paso del huracán Melissa, las Naciones Unidas en Cuba también apoyan la prevención a más largo plazo mediante la integración de la reducción del riesgo de desastres en la planificación nacional del desarrollo. El nuevo Marco de Cooperación 2026-2030 reconoce que el cambio climático y el riesgo de desastres agravan la vulnerabilidad socioeconómica y, al mismo tiempo, se ven condicionados por ella. El Marco sitúa la reducción del riesgo de desastres como un factor transversal que favorece la resiliencia en todos los sectores, en consonancia con el Marco de Sendai, el Plan Nacional de Desarrollo de Cuba y la política climática nacional “Tarea Vida”.
El Marco de Cooperación incluye un área prioritaria dedicada a la sostenibilidad ambiental, la reducción del riesgo de desastres y el aumento de la resiliencia, que cuenta con el apoyo conjunto de múltiples entidades de las Naciones Unidas. Aplica un enfoque interseccional para identificar a los grupos con mayor riesgo de quedarse atrás, en particular las personas que viven en zonas propensas a peligros, degradadas desde el punto de vista ambiental o de difícil acceso, las personas que habitan viviendas precarias o en situación de pobreza, y las comunidades costeras expuestas al aumento del nivel del mar.
A través del nuevo Marco de Cooperación, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) están impulsando una iniciativa conjunta para abordar las vulnerabilidades sociales agravadas por el cambio climático en los sectores de la salud, la educación y la protección social. La iniciativa aplica un enfoque firme basado en el principio de no dejar a nadie atrás, e incluye medidas de apoyo para reforzar la incorporación de la salud sexual y reproductiva y la prevención de la violencia de género en la planificación de la preparación y respuesta ante las emergencias, con el fin de garantizar que se atiendan las necesidades de las mujeres y las niñas a lo largo de todo el ciclo de gestión del riesgo de desastres.
El Marco de Cooperación también se basa en el trabajo conjunto realizado anteriormente para reforzar los datos sobre riesgos, la gobernanza del riesgo y la preparación. En 2025, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) reforzaron su colaboración con el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba en materia de datos y análisis de riesgos, gobernanza integrada del riesgo y sistemas de datos sobre pérdidas y daños, entre otras vías a través de DELTA Resilience y la Red de Santiago. La UNDRR y el UNFPA también apoyaron la elaboración de análisis de riesgos multiamenaza que integraran datos demográficos procedentes de los censos nacionales, lo que permite comprender con mayor detalle la exposición y los impactos diferenciados entre distintos grupos de población.
Al mismo tiempo, la labor conjunta de la UNDRR, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el PMA está contribuyendo a la transición de una predicción basada en peligros hacia una predicción basada en impactos y fundamentada en el riesgo, con una mejor gobernanza de los datos, una mayor interoperabilidad y un mayor uso de los datos de observación de la Tierra. Las iniciativas complementarias de la OIM, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la UNDRR, UNFPA, UNICEF y el PMA están vinculando el conocimiento del riesgo con las prioridades sectoriales, en particular la infraestructura y la gobernanza resilientes, la educación y las escuelas seguras, la acción anticipatoria y los sistemas alimentarios.
La experiencia de Cuba demuestra que unos sistemas nacionales sólidos, la acción anticipatoria, una planificación fundamentada en el riesgo y unos enfoques inclusivos pueden reducir los efectos de los desastres y, al mismo tiempo, abordar las vulnerabilidades sociales que generan riesgos. De cara al futuro será esencial reforzar la integración de la acción humanitaria y el desarrollo e impulsar la acción anticipatoria para garantizar resultados más sostenibles, resilientes e inclusivos.
Esta noticia fue originalmente publicada por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR). Si desea saber más sobre el trabajo de las Naciones Unidas en Cuba, visite la página web del Equipo de País.