Colombia: Embajadores digitales de la democracia: El valor que compartimos
En 2026, Colombia celebró sus elecciones presidenciales. Mientras cientos de miles de personas seguían las campañas y debatían en internet, en esos mismos espacios digitales se libraba una contienda más silenciosa: una lucha contra la polarización, la desinformación y los discursos de odio.
Ante esa realidad, más de 40 voluntarios y voluntarias en línea se negaron a mirar desde la barrera. Pusieron sus capacidades, su tiempo y su convicción al servicio de una conversación pública más respetuosa e inclusiva. Desde sus hogares, universidades y lugares de trabajo en distintas regiones de Colombia, se sumaron a dos iniciativas que cuestionaron una idea muy extendida: la democracia no solo se fortalece en las mesas de votación. A veces, también se defiende detrás de una pantalla.
La democracia, el valor que compartimos
La campaña "La democracia, el valor que compartimos", liderada por el sistema de las Naciones Unidas en Colombia, se construyó en torno al Objetivo de Desarrollo Sostenible 16, que busca promover sociedades pacíficas e inclusivas.
Catorce voluntarios y voluntarias en línea se unieron a la iniciativa para llevar ese mensaje a sus propias comunidades. Algunos compartieron contenidos en redes sociales. Otros conversaron directamente con vecinos, familiares y grupos locales. Junto a líderes comunitarios, organizaciones de la sociedad civil y redes de base, ayudaron a convertir una campaña nacional en miles de pequeñas interacciones humanas.
Para la voluntaria en línea Camila Salazar, la experiencia puso de manifiesto algo que a menudo se pasa por alto: la democracia también se moldea por lo que ocurre en nuestras pantallas. Cada publicación, cada comentario y cada contenido que compartimos dejan huella. Puede acercar a las personas, abrir el diálogo y construir entendimiento. O puede hacer lo contrario. La lección que se llevó fue sencilla, pero urgente: en la era digital, la ciudadanía no se ejerce solo en las urnas. Se ejerce cada vez que hacemos clic en "compartir".
El doble filo de las redes sociales
Mientras un grupo promovía activamente mensajes de respeto, otro asumió una tarea igual de decisiva, aunque menos visible: entender qué ocurría realmente en las conversaciones digitales.
En alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 27 voluntarios y voluntarias en línea monitorearon, revisaron y clasificaron publicaciones para identificar discursos de odio, comunicación tóxica y violencia basada en género. Su trabajo aportó a la tecnología de la herramienta e-Monitor algo que ningún algoritmo puede replicar del todo: una mirada humana capaz de leer contextos, patrones y dinámicas.
En periodos electorales, cada publicación, comentario y mensaje compartido puede influir en la opinión pública. Las redes sociales pueden conectar a la ciudadanía y fortalecer la participación. Pero también pueden propagar falsedades, avivar la hostilidad y premiar la división, desgastando poco a poco la calidad de las conversaciones de las que depende la democracia.
“Aprender a sistematizar narrativas y participar en una campaña de comunicación de gran alcance ha sido una experiencia enriquecedora tanto para mi vida personal como para mi vida profesional”, afirma el voluntario en línea Andrés Felipe Ibarra Mejía.
Dos frentes, un mismo objetivo democrático
Los proyectos abordaron el desafío desde lados opuestos. Uno trabajó dentro del flujo de la conversación pública, promoviendo el diálogo frente a la división y el respeto frente a la hostilidad. El otro siguió el rastro digital de los discursos de odio y los mensajes tóxicos, mapeando cómo circulaban y ganaban tracción. Métodos distintos, pero un propósito común: proteger el espacio democrático mediante la prevención, la sensibilización y la evidencia.
Resultados que muestran el alcance
Más de 15.000 visualizaciones, con llegada a grupos comunitarios, redes universitarias y grupos de WhatsApp de más de 2.000 integrantes, y más de 300 interacciones en plataformas como LinkedIn, Instagram, Facebook y X.
En el Día Internacional de la Democracia, la contribución de los voluntarios y voluntarias en línea recuerda que la democracia no es solo algo por lo que la gente vota. Es algo que se practica: en las conversaciones, en las comunidades, en los espacios en línea y en los actos cotidianos de participación.
La voluntaria en línea Tatiana Parodi compartió su reflexión:
"Mi participación en 'La democracia, el valor que compartimos' se convirtió en un proceso de acompañamiento territorial en contextos urbanos y rurales, que contribuyó a fortalecer una nueva ciudadanía digital, crítica y reflexiva".
Esta noticia fue originalmente publicada por el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas. Si desea saber más sobre el trabajo de las Naciones Unidas en Colombia, visite la página web del Equipo de País.