¿Qué hará falta para proteger los logros alcanzados con tanto esfuerzo en materia de empleo, agua, acceso a la energía y salud?
A cuatro años de la fecha límite de 2030 para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el mundo se enfrenta a una pregunta difícil: ¿cómo proteger los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo cuando las crisis avanzan más rápido que el progreso?
El último informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible demuestra que avanzar es posible:
- El desempleo mundial se ha recuperado desde 2020 y ha descendido hasta un mínimo histórico del 4,9 % en 2025
- 1.200 millones de personas han obtenido acceso a servicios de saneamiento gestionados de forma segura
- Las nuevas infecciones por el VIH han disminuido un 30 % entre 2015 y 2024
- El acceso a electricidad alcanza ya al 92 % de la población mundial
- El acceso a Internet aumentó del 40 % al 74 %
- Más de la mitad de la población mundial tiene actualmente cobertura de protección social
Sin embargo, el mismo informe advierte de que estos avances son frágiles. Los conflictos, las perturbaciones climáticas, la inflación, las presiones derivadas de la deuda y la disminución de la asistencia para el desarrollo están ampliando las brechas y amenazan con revertir décadas de progreso.
“Podemos afirmar dos cosas con certeza”, señaló la Vicesecretaria General Amina J. Mohammed, durante una sesión informativa que se llevó a cabo tras la presentación del informe. “La Agenda para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos funcionan. Están dando resultados para las personas, aunque no con la rapidez necesaria ni de manera equitativa”.
¿Qué avances llegan a las personas?
El informe destaca progresos que repercuten en la vida cotidiana: el empleo, el acceso a agua potable, electricidad, salud infantil, protección social y la conectividad digital.
Treinta y cuatro países ya han alcanzado la meta relativa a la reducción de la mortalidad de menores de cinco años. La representación de las mujeres en parlamentos y gobiernos locales se aproxima al 30 % y se sitúa actualmente en torno al 27 %. Cada vez más personas cuentan con una red de protección gracias a los sistemas de protección social.
Estos avances demuestran lo que puede lograrse cuando las prioridades nacionales cuentan con voluntad política, inversiones sostenidas y cooperación internacional.
¿Por qué están en riesgo estos avances?
Las presiones aumentan en múltiples frentes.
El conflicto en Oriente Medio ha perturbado el tráfico marítimo y ha afectado a las rutas de suministro de energía, fertilizantes y alimentos, con el consiguiente aumento de la inflación. El informe también señala la sucesión de crisis climáticas, algunos de los veranos más calurosos jamás registrados y el rápido acercamiento del mundo a un rebasamiento temporal del límite de 1,5 °C.
Como recordó la Vicesecretaria General Mohammed durante la presentación del informe, el gasto militar alcanzó los 2,9 billones de dólares en el mismo año en que la asistencia para el desarrollo registró la mayor caída de su historia, al tiempo que la brecha anual de financiación de los ODS sigue situándose en 4 billones de dólares.
El resultado es una brecha cada vez mayor entre la ambición y la capacidad de obtener resultados.
- Una de cada diez personas sigue viviendo en situación de pobreza extrema
- La inseguridad alimentaria afecta a 2.300 millones de personas
- La mortalidad materna sigue siendo casi tres veces superior a la meta mundial
- En 2025 la temperatura media mundial alcanzó 1,43 °C por encima de los niveles preindustriales
- 273 millones de niñas, niños y jóvenes siguen sin asistir a la escuela
- La población mundial de personas refugiadas se ha multiplicado por más de dos durante la última década
De las 139 metas de los ODS para las que existen datos de tendencia, solo el 36 % avanza por buen camino o registra progresos moderados. Al mismo tiempo, el 49 % progresa con demasiada lentitud y el 15 % ha retrocedido por debajo de los niveles de referencia de 2015.
¿Quién se está quedando atrás?
Los promedios mundiales pueden ocultar profundas desigualdades tanto entre los países como dentro de ellos. Por ejemplo, las personas con discapacidad sufren un nivel de discriminación tres veces superior al del resto de la población y, en muchos casos, ni siquiera figuran en las estadísticas.
La Vicesecretaria General Mohammed afirmó que la promesa de “no dejar a nadie atrás” implica analizar la situación de todas y cada una de las comunidades y los países para identificar a quienes están quedando atrás, en particular las comunidades vulnerables, las comunidades objeto de discriminación y los numerosos grupos de población que viven por debajo del umbral de la pobreza. “Hay que sacar a las personas de la pobreza con dignidad”, afirmó.
Esto incluye a mujeres y niñas, pero también a todas las comunidades que se están quedando atrás, en particular las personas LGBTQI+, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad y las personas adultas mayores.
En relación con la igualdad de género, la Vicesecretaria General Mohammed señaló que la comunidad internacional ha tratado con demasiada frecuencia a las mujeres y las niñas como si constituyeran un proyecto independiente, en lugar de considerarlas un indicador de que las inversiones estén dando resultados. Subrayó que las inversiones deben llegar a las mujeres y las niñas en todos los sectores, y no únicamente a través de programas específicos de igualdad de género.
¿Qué hará falta para proteger los avances?
El mensaje central del informe es el siguiente: los países necesitan los medios necesarios para obtener resultados.
En muchos países en desarrollo, las presiones derivadas de la deuda y el limitado margen de maniobra fiscal obligan a tomar decisiones imposibles entre atender el servicio de la deuda e invertir en las personas. La Vicesecretaria General Mohammed pidió acceso a financiación a más largo plazo, un alivio efectivo de la deuda y una reforma de la arquitectura financiera internacional, en particular una mayor capacidad de préstamo por parte de los bancos multilaterales de desarrollo.
La asistencia oficial para el desarrollo sigue resultando fundamental para los países más vulnerables. Mohammed instó a los países donantes a cumplir sus compromisos de financiación para el desarrollo y pidió al mismo tiempo un acceso más amplio a los recursos disponibles a escala mundial.
La tecnología también podría acelerar el desarrollo, pero solo si contribuye a cerrar las brechas existentes. La inteligencia artificial, la infraestructura pública digital, la conectividad, las destrezas y la transferencia de tecnología deben llegar a muchos países y comunidades, y no solo a unos pocos.
¿Qué ocurrirá a continuación?
La Vicesecretaria General afirmó que los Objetivos siguen estando al alcance, pero solo si se actúa con urgencia, a la escala necesaria, con solidaridad y determinación.
Se espera que en 2027 los Estados Miembros examinen el modo de acelerar el impulso final hacia 2030 y cómo comenzar a pensar en el período posterior a esa fecha. La Vicesecretaria General Mohammed señaló que el marco del desarrollo sostenible sigue siendo pertinente porque “todavía no hemos llegado”.
El mensaje del informe es el siguiente: los avances solo podrán protegerse si los países disponen de la financiación, las instituciones, los datos, la tecnología y la paz necesarios para obtener resultados en beneficio de las personas.
“Los Objetivos de Desarrollo Sostenible siguen estando a nuestro alcance si decidimos actuar juntos”, afirmó la Vicesecretaria General Mohammed. “Pero esa decisión debe tomarse ahora”.