Los equipos de las Naciones Unidas continúan trabajando con las autoridades nacionales y locales en todo el mundo para garantizar la seguridad y dignidad de los refugiados y migrantes, las comunidades indígenas y los niños. Sus esfuerzos apoyan el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas y de salud de los países, incluidas mejores condiciones de vida para las personas en mayor riesgo, capacitación, suministros y equipo para salvar vidas, protección de los derechos humanos y ayuda para garantizar que ningún adulto o niño se quede atrás.
A finales de 2020, COVID-19 había acabado con la vida de casi 2 millones de personas y dejó a muchos millones más con lesiones duraderas. También condujo a mayores crisis a nivel de salud, empleo, educación, violencia doméstica, migración, y más. Son muchos fuegos que apagar. Pero las Naciones Unidas están diseñadas para hacer frente a muchos desafíos a la vez.
En su primer gran discurso del año, el Secretario General de la ONU subrayó la necesidad de cooperación mundial para abordar los desafíos actuales, como la pandemia de COVID-19 y el cambio climático.
La pandemia de COVID-19 ha sacudido al mundo en su núcleo, profundizando las desigualdades preexistentes. Esta crisis mundial ha intensificado la violencia contra las mujeres y las niñas, y ha impedido aún más que mil millones de personas que viven con discapacidades obtengan acceso a la educación y a servicios vitales para salvar vidas.
Nos enfrentamos a una pandemia devastadora, a niveles nunca antes vistos de calentamiento global, a nuevas cotas de degradación ecológica y a nuevos reveses en nuestra labor en pos de los objetivos mundiales de un desarrollo más equitativo, inclusivo y sostenible.
Actualmente, la mitad de la población mundial no tiene acceso a saneamiento gestionado de forma segura. Esto tiene un profundo impacto negativo en la salud, la educación y los resultados económicos de los países y territorios, y las comunidades. El Fondo de Saneamiento e Higiene se estableció para recaudar US$ 2 mil millones durante los próximos cinco años para ayudar a los países a llevar el saneamiento, la higiene y la salud a todos y todas.
Amina J. Mohammed, la número dos de las Naciones Unidas (ONU) ha subrayado la importancia de la implementación completa e integral del histórico Acuerdo de Paz de 2016 en Colombia, para permitir comunidades sostenibles y resilientes tras la pandemia del coronavirus.
El sector privado de Tailandia tiene un papel clave que desempeñar para ayudar al país del sudeste asiático a alcanzar los objetivos de reducción de la pobreza y desarrollo sostenible acordados por la comunidad internacional. En este blog, Gita Sabharwal, Coordinadora Residente de la ONU en Tailandia, junto a la Presidenta de la Red del Pacto Mundial de la ONU en Tailandia, Suphachai Chearavanont, explican cómo, a pesar de la pandemia mundial de COVID-19, se está avanzando hacia los objetivos.
Los cierres de escuelas en Myanmar como resultado de la pandemia COVID-19 han afectado a millones de estudiantes.El equipo de las Naciones Unidas en el país está trabajando con las autoridades del país para garantizar que el sistema educativo sea más resiliente y que la escolarización de los niños esté protegida en la mayor medida posible.
En Zimbabwe, el coronavirus (aunque todavía está bastante contenido) amenaza con saturar un sistema de salud ya sobrecargado y revertir los avances logrados a lo largo de los años en las áreas de salud materna, atención infantil, inmunización, VIH/SIDA, tuberculosis y malaria.