Europa y Asia Central tienen la oportunidad de colocar a las mujeres y a los jóvenes en el centro de una recuperación más ecológica, más equitativa y más sostenible de la COVID-19; en otras palabras, se trata de un proceso de recuperación que está anclado en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este fue un mensaje clave de la Vicesecretaria General de las Naciones Unidas, Amina J. Mohammed, cuando presidió la primera Plataforma de Colaboración Regional en Europa del Este, un nuevo mecanismo que reúne a las entidades de las Naciones Unidas que trabajan a nivel regional para el desarrollo sostenible.
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, designó a Peter Grohmann, de Alemania, como Coordinador Residente de las Naciones Unidas en México, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
Los equipos de las Naciones Unidas continúan trabajando con las autoridades nacionales y locales en todo el mundo para garantizar la seguridad y dignidad de los refugiados y migrantes, las comunidades indígenas y los niños. Sus esfuerzos apoyan el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas y de salud de los países, incluidas mejores condiciones de vida para las personas en mayor riesgo, capacitación, suministros y equipo para salvar vidas, protección de los derechos humanos y ayuda para garantizar que ningún adulto o niño se quede atrás.
Nos enfrentamos a una pandemia devastadora, a niveles nunca antes vistos de calentamiento global, a nuevas cotas de degradación ecológica y a nuevos reveses en nuestra labor en pos de los objetivos mundiales de un desarrollo más equitativo, inclusivo y sostenible.
Para los 16 días de activismo contra la violencia de género, el llamado de la ONU a “pintar el mundo de naranja” se acompaña de la reivindicación urgente de “financiar, responder, prevenir y recopilar”, es decir, subsanar las brechas de financiación, asegurar servicios esenciales para las sobrevivientes de la violencia, y centrarse en la prevención y en la recopilación de los datos que necesitamos para adaptar y mejorar los servicios que salvan vidas de mujeres y niñas. Este año les pasamos el micrófono a ellas para escuchar sus relatos.
A veces, la crisis en África occidental y la región del Sahel es tan difícil y tan complicada que parece prácticamente irresoluble. Pero donde muchas personas ven solo una misión imposible, las Naciones Unidas ven una oportunidad.
Durante muchos años en Nigeria, los/las agricultores/as y los/las pastores/as de ganado han estado en conflicto por los derechos sobre la tierra. Pero las disputas han alcanzado niveles críticos en los últimos años, matando a miles de personas y desplazando a muchos miles más de sus hogares, que quedaron en ruinas por los ataques. Más personas han muerto en tales disputas que por la insurgencia de Boko Haram. ¿Uno de los principales culpables? El cambio climático.
Para los agricultores de Myanmar, la pandemia de COVID-19 se suma a la creciente imprevisibilidad, en un sector que ya lucha por hacer frente a los efectos del cambio climático. La ONU está trabajando en estrecha colaboración con el gobierno del país para ayudarlos a adaptarse y prosperar.
Se espera que la población mundial llegue a casi 10 mil millones de personas para 2050, lo que aumentará significativamente la demanda de alimentos. El aumento constante del hambre desde 2014, después de una década de progreso, indica que es necesario acelerar y ampliar las acciones para fortalecer la resiliencia y adaptabilidad de los sistemas alimentarios y los medios de vida.
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