Las crisis en cascada que vivimos hoy impactan la alimentación, la salud, la educación, el medio ambiente, la paz y la seguridad y alejan al mundo de la consecución de la Agenda 2030, el plan que busca sociedades más resilientes, justas, pacíficas e igualitarias para todos.
La red de mujeres local Jieyúú Kojutsuu (“Mujeres de Valor” en wayuunaiki) de la comunidad indígena Wayúu de Río Negro, en el estado Zulia, desarrolló un proyecto de huerto comunitario para atender sus necesidades y ofrecer un medio de subsistencia para familias cuyas condiciones de vida se habían visto afectadas por la situación socioeconómica en el país.
Un segundo estudio sobre el discurso de odio y la discriminación realizado por el equipo de las Naciones Unidas en Costa Rica reveló que, aunque ha habido un aumento general del discurso de odio en este país centro americano, existen ciertos grupos que se han visto más afectados que otros.
En los últimos años, el discurso de odio, la estigmatización y las narrativas discriminatorias comenzaron a aflorar en las redes sociales y fuera de ellas, creando cada vez más una división y una atmósfera tóxica en el país. De hecho, el discurso de odio y la discriminación crecieron un 71% durante el último año.
En todo el mundo, las mujeres y las niñas se ven afectadas por los efectos del cambio climático. En Jordania, las mujeres desempeñan un papel fundamental a la hora de afrontar las amenazas relacionadas con el clima en sus propias comunidades.
En julio de 2021, la Asamblea General de las Naciones Unidas puso de manifiesto la preocupación global por "la propagación y proliferación exponencial de la incitación al odio" en todo el mundo y adoptó una resolución sobre "la promoción del diálogo interreligioso e intercultural y la tolerancia en la lucha contra la incitación al odio". La resolución reconoce la necesidad de luchar contra la discriminación, la xenofobia y la incitación al odio, y pide a todos los agentes pertinentes, incluidos los Estados, que redoblen sus esfuerzos para hacer frente a este fenómeno, en consonancia con el derecho internacional de los derechos humanos. La resolución proclama el 18 de junio como Día Internacional de la Lucha contra el Discurso de Odio, que se celebrará por primera vez en 2022.
Las sequías se han convertido en un urgente problema mundial. Agravadas por el cambio climático inducido por el hombre y la desertificación, amenazan a todo tipo de países, repercutiendo negativamente en la seguridad alimentaria y el desarrollo socioeconómico. Y las perspectivas no son tranquilizadoras, ya que las sequías pueden afectar a más de tres cuartas partes de la población mundial en 2050.
Construido originalmente en 1976 como súper buque petrolero y convertido en una instalación flotante de almacenamiento y descarga una década más tarde, el navío contiene un estimado de 1,14 millones de barriles de crudo ligero – lo que equivale a cuatro veces la cantidad del infame derrame de petróleo del Exxon Valdez en 1989. Las operaciones de mantenimiento del petrolero se suspendieron en 2015 a medida que se intensificaba la guerra civil. Desde entonces, el buque se ha deteriorado de forma irreparable y ahora corre el riesgo inminente de derramar millones de barriles de petróleo en el Mar Rojo y sus alrededores.
Alrededor de 60 mil familias han recibido llamadas de esperanza gracias al apoyo de miles de voluntarias/os, una estrategia de cooperación liderada entre tres agencias ONU: WFP, PNUD y el Programa de Voluntarios ONU, mediante el voluntariado virtual ‘Nutriendo esperanzas, protegiendo familias’.
Durante una visita a Tayikistán, la Vicesecretaria General, Amina Mohammed, felicitó al país por su trigésimo aniversario de pertenencia a las Naciones Unidas y asistió a la ceremonia de firma de un Marco de Cooperación que "refleja nuestra sólida alianza". El documento conjunto entre Naciones Unidas y Tayikistán, que fue firmado el martes por el Primer Ministro Kokhir Rasulzoda y la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas Sezin Sinanoglu, establece las prioridades y los objetivos de desarrollo nacional para los próximos cuatro años.
Nuestros equipos de las Naciones Unidas están sobre el terreno, trabajando con los gobiernos y las principales partes interesadas para reforzar las respuestas de los países a la pandemia de COVID-19, ayudando a garantizar una recuperación armoniosa.