Durante muchos años en Nigeria, los/las agricultores/as y los/las pastores/as de ganado han estado en conflicto por los derechos sobre la tierra. Pero las disputas han alcanzado niveles críticos en los últimos años, matando a miles de personas y desplazando a muchos miles más de sus hogares, que quedaron en ruinas por los ataques. Más personas han muerto en tales disputas que por la insurgencia de Boko Haram. ¿Uno de los principales culpables? El cambio climático.
En la subregión, la Oficina de las Naciones Unidas para África Occidental y el Sahel (CEDEAO, UNOWAS en inglés) sigue movilizada para apoyar la implementación efectiva de la Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad.
En una reunión virtual celebrada esta semana, el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (GNUDS) [UNSDG, en inglés] evaluó los resultados preliminares y los desafíos de la respuesta a la COVID-19 en todo el mundo, con un enfoque particular en la respuesta socioeconómica.
Se espera que la población mundial llegue a casi 10 mil millones de personas para 2050, lo que aumentará significativamente la demanda de alimentos. El aumento constante del hambre desde 2014, después de una década de progreso, indica que es necesario acelerar y ampliar las acciones para fortalecer la resiliencia y adaptabilidad de los sistemas alimentarios y los medios de vida.
Amina J. Mohammed, la número dos de las Naciones Unidas (ONU) ha subrayado la importancia de la implementación completa e integral del histórico Acuerdo de Paz de 2016 en Colombia, para permitir comunidades sostenibles y resilientes tras la pandemia del coronavirus.
Se necesita ahora más que nunca una colaboración a través del nexo entre el desarrollo-humanitario y la paz en el Sahel Central para recuperarse mejor de la pandemia de COVID-19.
En algún lugar de Kenya, temprano en la mañana de julio, una mujer organiza una "ceremonia" única en la vida para su sobrina de 11 años: los genitales de la niña serán cortados como parte de su transición cultural a la edad adulta. Unas horas después, suena un teléfono en una oficina de Nairobi. El teléfono está conectado al número 1195, la línea de ayuda nacional para la violencia de género. Uno de los familiares de la niña ha llamado para denunciar el incidente de forma anónima.