En una reunión virtual celebrada esta semana, el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (GNUDS) [UNSDG, en inglés] evaluó los resultados preliminares y los desafíos de la respuesta a la COVID-19 en todo el mundo, con un enfoque particular en la respuesta socioeconómica.
Se espera que la población mundial llegue a casi 10 mil millones de personas para 2050, lo que aumentará significativamente la demanda de alimentos. El aumento constante del hambre desde 2014, después de una década de progreso, indica que es necesario acelerar y ampliar las acciones para fortalecer la resiliencia y adaptabilidad de los sistemas alimentarios y los medios de vida.
Amina J. Mohammed, la número dos de las Naciones Unidas (ONU) ha subrayado la importancia de la implementación completa e integral del histórico Acuerdo de Paz de 2016 en Colombia, para permitir comunidades sostenibles y resilientes tras la pandemia del coronavirus.
Se necesita ahora más que nunca una colaboración a través del nexo entre el desarrollo-humanitario y la paz en el Sahel Central para recuperarse mejor de la pandemia de COVID-19.
En algún lugar de Kenya, temprano en la mañana de julio, una mujer organiza una "ceremonia" única en la vida para su sobrina de 11 años: los genitales de la niña serán cortados como parte de su transición cultural a la edad adulta. Unas horas después, suena un teléfono en una oficina de Nairobi. El teléfono está conectado al número 1195, la línea de ayuda nacional para la violencia de género. Uno de los familiares de la niña ha llamado para denunciar el incidente de forma anónima.
¿Qué tienen en común una científica de la NASA, una activista por los derechos de las personas con discapacidad, una activista en las redes sociales, una defensora de los derechos de las mujeres, una partera y dos poetisas del slam [estilo de poesía], además de sus sonrisas radiantes? Todas son defensores/as comprometidos/as que trabajan para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en su país.
Después de seis meses de confinamiento, el gobierno de Namibia puso fin a las restricciones de viaje y los toques de queda, a la luz de una caída en los nuevos casos de COVID-19.