De la estabilidad a la sostenibilidad: La transición de las Naciones Unidas en Iraq
Este blog fue escrito por el Coordinador Residente y Coordinador Humanitario en Iraq, Sr. Ghulam Isaczai.
Presto servicio en Iraq en un momento de auténtica transición, tanto para el país como para las Naciones Unidas. En mi calidad de Coordinador Residente y Coordinador Humanitario, he podido constatar de primera mano cómo los cambios sobre el terreno están redefiniendo las prioridades de Iraq, y cómo las Naciones Unidas deben adaptarse para seguir siendo relevantes y eficaces.
Tras décadas de conflicto, Iraq está registrando avances tangibles. La mejora en la seguridad ha permitido que casi cinco millones de personas desplazadas internas regresen a sus hogares. La actividad económica se está recuperando. Las instituciones del Estado están reconstruyendo la confianza. A nivel regional, Iraq está reanudando la interacción con sus vecinos. Estos logros siguen siendo frágiles, pero son reales, y exigen un tipo diferente de asociación internacional.
Avanzar hacia el desarrollo sostenible en Iraq
Estos avances también están transformando el papel de las Naciones Unidas. A medida que disminuyen las necesidades humanitarias, y concluido en 2025 el mandato de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas para Iraq (UNAMI), la ONU está pasando de una presencia basada en misiones a una asociación centrada en el desarrollo, en línea con las prioridades nacionales. Esta transición ha requerido una secuencia cuidadosa, confianza y una estrecha coordinación con el Gobierno de Iraq y con todo el sistema de las Naciones Unidas para reducir de manera responsable la asistencia humanitaria y, al mismo tiempo, garantizar la continuidad allí donde los contratiempos tendrían un costo humano real.
El resultado es un Equipo de País de las Naciones Unidas que trabaja cada vez más de manera integrada. La acción humanitaria, la cooperación para el desarrollo y la consolidación de la paz están ahora alineadas bajo una dirección común, anclada en el Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible. El Marco de Cooperación, firmado recientemente, establece prioridades claras en materia de diversificación económica, protección social, resiliencia climática e hídrica, gobernanza, derechos humanos y estado de derecho.
En el centro de esta transformación se encuentra el liderazgo del Coordinador Residente, que articula los pilares humanitario, de desarrollo y de paz. Este enfoque garantiza una coordinación fluida y la continuidad en todos estos ámbitos, fomenta la apropiación nacional y evita la fragmentación en periodos delicados.
Colaborar para generar impacto
La financiación constituye un elemento fundamental para esta transformación. A medida que Iraq deja atrás la ayuda tradicional, la atención se centra en movilizar una financiación más previsible y sostenible, mediante una interacción más estrecha con las instituciones financieras internacionales, los bancos de desarrollo y el sector privado. La apertura del gobierno a la financiación mancomunada dentro del Marco de Cooperación refleja la creciente confianza en un Equipo de las Naciones Unidas en el País más coordinado y responsable.
Esta coherencia ya está dando resultados. En materia de protección social, las agencias se han alineado en torno a una estrategia única dirigida a nivel nacional. En materia de acción climática, una plataforma conjunta de asesoramiento reúne al gobierno, a las Naciones Unidas y a los donantes para apoyar los compromisos climáticos de Iraq. En ámbitos sensibles, como las soluciones duraderas para el desplazamiento y los retornos desde el campamento de Al-Hol, los esfuerzos fragmentados han dado paso a un enfoque de "una ONU" dirigido a nivel nacional.
El papel de las Naciones Unidas está evolucionando hacia un asesoramiento político y una asistencia técnica de alta calidad que sustituyen al modelo de prestación de servicios de las últimas dos décadas con el fin de consolidar los avances logrados a lo largo de los años. Al mismo tiempo, una mayor integración dentro del sistema de las Naciones Unidas permitió ahorrar en los últimos años unos 10 millones de dólares en costos operativos, recursos que resultan cruciales en un contexto mundial de restricciones y que pueden reinvertirse con fines de desarrollo.
Los retos que tenemos por delante son reales. La financiación sigue siendo incierta. Las capacidades son desiguales. Persisten los riesgos de retroceso. Pero esta transición demuestra lo que es posible cuando la reforma está impulsada por el liderazgo, la confianza y el propósito. En un momento decisivo para Iraq, las Naciones Unidas no se aferran a modelos del pasado: se están adaptando y avanzan con determinación de la estabilidad a la sostenibilidad.
Para más información sobre el trabajo de la ONU en Iraq, visite la página web del Equipo de País en Iraq.