“Me dijo que estaba enamorado de mí y que pensaba proponerme matrimonio pronto”, cuenta Layla* sobre su relación con el jefe de una empresa para la que trabajaba en Marruecos. “Yo confié en él”. Pero entremezcladas con las declaraciones de amor había coacción y violencia.
Cada año, en todo el mundo, miles de voluntarios de docenas de profesiones se unen a las misiones de diferentes entidades de la ONU para trabajar sobre el terreno. Todos los voluntarios que prestan servicio en 150 países y territorios están coordinados por una agencia llamada Voluntarios de las Naciones Unidas, o VNU para abreviar.
“Las personas con discapacidad son capaces e iguales. Es hora de que el mundo lo entienda”, dice Antonio Palma, Voluntario de las Naciones Unidas en la oficina del Coordinador Residente en Guatemala.
Guljahan Tanalova está muy ocupada. Está criando sola a un hijo y es coordinadora de un nuevo proyecto de servicios sociales para personas con discapacidad en la ciudad de Ashgabat, en Turkmenistán. Ella misma tiene una discapacidad derivada de un trastorno musculoesquelético.
Los equipos de país de Naciones Unidas de Argentina, Bolivia y Paraguay culminaron recientemente una misión de diez días que recorrió varias comunidades en el Chaco boliviano y paraguayo, atravesando fronteras con un objetivo común: acercar a los equipos de Naciones Unidas al territorio, a las autoridades locales y a las comunidades además de identificar las necesidades de las personas más vulnerables, así como las herramientas de colaboración en el marco de la Agenda 2030 y bajo el lema de “no dejar a nadie atrás”.
Los equipos de las Naciones Unidas están trabajando incansablemente con las autoridades y los asociados para responder a la pandemia en curso y a otros desafíos multidimensionales en todo el mundo. Hoy destacamos algunos de los esfuerzos coordinados.
Es casi medianoche de un sombrío sábado de noviembre. Pero para Aqida Mokhirova, ecologista y edafóloga afincada en Tashkent, convertida en activista y bloguera, el día está lejos de terminar. Ella está ocupada respondiendo a las peticiones de ayuda.
Los niños de las familias afectadas por el fuerte terremoto que devastó gran parte del suroeste de Haití en agosto de este año están recibiendo comidas calientes gratuitas en la escuela como parte de una iniciativa del Programa Mundial de Alimentos (WFP) de la ONU para apoyar la recuperación de las comunidades más vulnerables del país.
En medio del creciente desempleo, la subida de los precios de los alimentos y el devastador impacto de las inundaciones y la pandemia de la COVID-19, los más vulnerables de Myanmar están sufriendo.
Hace un año, el impacto combinado de las tormentas Eta e Iota causó una devastación generalizada en Guatemala y otros países de Centroamérica y el Caribe, afectando a casi 9,3 millones de personas y desplazando a cerca de 1,7 millones de personas en toda la región.