La pandemia de COVID-19 ha sacudido al mundo en su núcleo, profundizando las desigualdades preexistentes. Esta crisis mundial ha intensificado la violencia contra las mujeres y las niñas, y ha impedido aún más que mil millones de personas que viven con discapacidades obtengan acceso a la educación y a servicios vitales para salvar vidas.
No lo adivinarías mirando el edificio desde el exterior. Solo un pequeño edificio de oficinas estándar. Nada extraordinario. Pero en el interior de las salas de reuniones dentro de los refugios para migrantes en el norte de Brasil, los sueños están ya en gestación.
Nos enfrentamos a una pandemia devastadora, a niveles nunca antes vistos de calentamiento global, a nuevas cotas de degradación ecológica y a nuevos reveses en nuestra labor en pos de los objetivos mundiales de un desarrollo más equitativo, inclusivo y sostenible.
Junto con gobiernos y asociados, los equipos de las Naciones Unidas en los países en todo el mundo están trabajando para ayudar a proteger la seguridad de las comunidades, en particular de aquellas que enfrentancrisis humanitarias. Los equipos están intensificando sus esfuerzos para obtener más suministros esenciales —para salvar vidas— y refugio para las personas en mayor riesgo. Destacamos algunos de los esfuerzos coordinados.
Los refugiados que huyen de la violencia en Etiopía han estado llegando a Sudán. Asciende a 36.000 la cifra de personas en movimiento que han llegado en las últimas dos semanas y se esperan más a medida que continúe el conflicto.
Jartum / Gedaref / Nueva York, 18 de noviembre - Funcionarios de las Naciones Unidas (ONU) y autoridades gubernamentales de Sudán finalizan hoy una visita de dos días a la frontera oriental, donde decenas de miles de refugiados etíopes han entrado en el país huyendo de la violencia.
El hambre global y el desplazamiento de la población, que ya estaban en niveles récord cuando golpeó el virus COVID-19, podrían "aumentar" a medida que los migrantes, y aquellos que dependen de un flujo menguante de remesas, buscan desesperadamente trabajo para mantener a sus familias, advirtió un nuevo informe de la ONU.
En una reunión virtual celebrada esta semana, el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (GNUDS) [UNSDG, en inglés] evaluó los resultados preliminares y los desafíos de la respuesta a la COVID-19 en todo el mundo, con un enfoque particular en la respuesta socioeconómica.
Se espera que la población mundial llegue a casi 10 mil millones de personas para 2050, lo que aumentará significativamente la demanda de alimentos. El aumento constante del hambre desde 2014, después de una década de progreso, indica que es necesario acelerar y ampliar las acciones para fortalecer la resiliencia y adaptabilidad de los sistemas alimentarios y los medios de vida.