La pandemia de COVID-19 ha sacudido al mundo en su núcleo, profundizando las desigualdades preexistentes. Esta crisis mundial ha intensificado la violencia contra las mujeres y las niñas, y ha impedido aún más que mil millones de personas que viven con discapacidades obtengan acceso a la educación y a servicios vitales para salvar vidas.
Junto con gobiernos y asociados, los equipos de las Naciones Unidas en los países en todo el mundo están trabajando para ayudar a proteger la seguridad de las comunidades, en particular de aquellas que enfrentancrisis humanitarias. Los equipos están intensificando sus esfuerzos para obtener más suministros esenciales —para salvar vidas— y refugio para las personas en mayor riesgo. Destacamos algunos de los esfuerzos coordinados.
A veces, la crisis en África occidental y la región del Sahel es tan difícil y tan complicada que parece prácticamente irresoluble. Pero donde muchas personas ven solo una misión imposible, las Naciones Unidas ven una oportunidad.
Durante muchos años en Nigeria, los/las agricultores/as y los/las pastores/as de ganado han estado en conflicto por los derechos sobre la tierra. Pero las disputas han alcanzado niveles críticos en los últimos años, matando a miles de personas y desplazando a muchos miles más de sus hogares, que quedaron en ruinas por los ataques. Más personas han muerto en tales disputas que por la insurgencia de Boko Haram. ¿Uno de los principales culpables? El cambio climático.
Para los agricultores de Myanmar, la pandemia de COVID-19 se suma a la creciente imprevisibilidad, en un sector que ya lucha por hacer frente a los efectos del cambio climático. La ONU está trabajando en estrecha colaboración con el gobierno del país para ayudarlos a adaptarse y prosperar.
Se espera que la población mundial llegue a casi 10 mil millones de personas para 2050, lo que aumentará significativamente la demanda de alimentos. El aumento constante del hambre desde 2014, después de una década de progreso, indica que es necesario acelerar y ampliar las acciones para fortalecer la resiliencia y adaptabilidad de los sistemas alimentarios y los medios de vida.
COVID-19 es un virus amenazante que se ha extendido ferozmente por todo el mundo. Desafortunadamente, las comunidades que ya eran vulnerables corren un riesgo aún mayor durante la pandemia. Los equipos de las Naciones Unidas en los países y territorios de todo el mundo están intensificando sus esfuerzos para proporcionar un apoyo específico e innovador para llegar a los más vulnerables.
En el 75 aniversario de las Naciones Unidas, el Secretario General António Guterres reforzó su llamado a la solidaridad mundial. Instó a los combatientes a que depongan las armas y se unan a un alto el fuego global. En todo el mundo, los equipos de país de la ONU que cubren 162 países y territorios están uniendo sus esfuerzos, junto con gobiernos y asociados, para combatir la COVID-19.