Los equipos de las Naciones Unidas están intensificando sus esfuerzos en todo el mundo para hacer frente a la COVID-19 y a su variante más reciente: ómicron. También están ayudando a los países a enfrentarse a retos multidimensionales como el aumento de la violencia de género y la inestabilidad política.
"Apocalíptico" es la palabra que me vino a la mente cuando visité las comunidades de las zonas naranja y roja apenas nueve días después de la devastadora erupción del volcán La Soufrière.
Las personas con discapacidad en Haití que han tenido que ir de un refugio temporal a otro a causa del terremoto, el incendio y la creciente violencia de las bandas han podido encontrar por fin un hogar seguro, justo antes del Día Internacional de las Personas con Discapacidad que se celebra anualmente el 3 de diciembre.
"Después de violarme, me dijo que yo seguía siendo una niña y me echó fuera. Es la primera vez que se lo cuento a alguien porque antes tenía miedo de decir algo". Y así, la infancia de Elisabeth*, a sus 12 años de edad, cambió para siempre.
Los haitianos afectados por el devastador terremoto que asoló el suroeste del país en agosto han demostrado su "alentadora resiliencia", según un miembro del personal de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que ha estado apoyando los esfuerzos de recuperación.
Joseph Chlela, who is from Lebanon, is an emergency coordinator with IOM and has been working in the earthquake zone.
Tras más de seis años de guerra en Yemen, siguen llegando migrantes al país. La mayoría espera seguir hacia el norte de Yemen en busca de oportunidades de trabajo como jornaleros. Pero muchos de ellos son secuestrados y retenidos para pedir un rescate. Los migrantes se enfrentan al hambre, los robos, las agresiones o la muerte en el camino mientras buscan desesperadamente refugio.
Haití se enfrenta a una serie de “carreras contrarreloj” para hacer frente a las crisis que, si no se abordan, podrían tener graves y negativas consecuencias para el futuro del país a largo plazo, según el funcionario de mayor rango de la ONU en materia de ayuda humanitaria y desarrollo en el país.
Hama Sorka, un pescador de 75 años de Saguia, en Niamey, Níger, observa el lugar donde se encontraba su casa antes de ser arrasada por las inundaciones que asolaron su barrio en octubre de 2020.
La migración y el desplazamiento suelen expresarse a grandes rasgos y en números cuantiosos: miles de refugiados, toneladas de ayuda humanitaria, cientos de refugios. La realidad es que el desplazamiento es más bien un rompecabezas de pequeños fragmentos—recuerdos, pérdidas y trastornos.
Las agencias de la ONU lamentan profundamente el naufragio de una embarcación el pasado 11 de octubre en Acandí, Colombia, que transportaba a unas 30 personas hacia Panamá. En esta tragedia perdieron la vida tres personas y otras seis, incluyendo tres menores de edad, se encuentran desaparecidas, según informaron las autoridades colombianas.