La pandemia de la COVID-19 provocó trastornos y pérdidas de vidas y medios de subsistencia, y supuso la primera prueba de resistencia para el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo desde su reforma en 2018. El sistema estuvo a la altura del desafío, trabajando juntos a todos los niveles, con una mejor coordinación y un mayor liderazgo, dando una respuesta fuerte e integrada a los impactos sanitarios, humanitarios y socioeconómicos de la pandemia. El mecanismo de “Unidos en la acción” (Delivering Together Facility, DTF, en inglés) ha seguido desempeñando un importante papel durante un momento tan crítico, en apoyo de las actividades de la Oficina de Coordinación del Desarrollo de la ONU y del trabajo interinstitucional, continuando con el fomento y la consolidación de su legado en pro de innovadoras prioridades políticas y normativas.
El Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas ha comenzado. La ONU ha hecho un llamamiento a los líderes de América Latina y el Caribe — una región que cuenta con siete de los países más biodiversos del mundo — para que amplíen los compromisos adquiridos para restaurar nuestros tan necesarios ecosistemas. Este llamamiento se produce cuando los países del Caribe se preparan para una activa temporada de huracanes.
Los equipos de las Naciones Unidas en el país siguen esforzándose por proporcionar a las autoridades locales y nacionales de todo el mundo apoyo en la lucha contra la COVID-19. Hoy destacamos algunos de esos esfuerzos.
El 1ro de julio, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha nombrado a Vladanka Andreeva, de Macedonia del Norte, como Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Azerbaiyán, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
La ciudad de Kodok se encuentra en la orilla occidental del Nilo, en el norte de Sudán del Sur. No se puede llegar por carretera y no hay vuelos comerciales que vayan allí. Eso significa que la ayuda exterior es difícil de conseguir.
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha nombrado a Amakobe Sande, de Kenya, como Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Eritrea, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
Uno nunca sabe qué crisis puede surgir, que exija a la ONU actuar a lo grande y con rapidez. Si el mundo no entendía esto antes de la COVID-19, lo hace ahora. Pero una emergencia puede ocurrir a cualquier nivel.
Todos los jueves, Jennifer Barros va a Rondon 3, un campo de refugiados en el norte de Brasil cerca de la frontera con Venezuela. El campamento alberga a 844 refugiados y migrantes venezolanos, y Jennifer enseña portugués allí. Kaleth Colmenares, de 12 años, siempre está esperando a Jennifer en la escuela. En febrero pasado, él comenzó a asistir a una escuela pública brasileña y aún se estaba adaptando al nuevo idioma, cuando la pandemia de COVID-19 golpeó. Ahora, una vez a la semana, Kaleth recibe sesiones de tutoría en varias materias, sobre todo en portugués.
Los yemeníes están viviendo actualmente la mayor crisis humanitaria del mundo, un desastre agravado por el impacto de la pandemia de COVID-19 y por la grave crisis económica. Dos tercios de los yemeníes necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir. Más de 16 millones de personas pasarán hambre este año.
El Coordinador Residente de las Naciones Unidas y representantes del equipo de las Naciones Unidas en el país viajaron a Nzérékoré en Guinea para evaluar la propagación del virus del Ébola y ayudar a la nación a desarrollar un plan de respuesta eficaz.