Las personas con discapacidad en Haití que han tenido que ir de un refugio temporal a otro a causa del terremoto, el incendio y la creciente violencia de las bandas han podido encontrar por fin un hogar seguro, justo antes del Día Internacional de las Personas con Discapacidad que se celebra anualmente el 3 de diciembre.
Los equipos de las Naciones Unidas están trabajando incansablemente con las autoridades y los asociados para responder a la pandemia en curso y a otros desafíos multidimensionales en todo el mundo. Hoy destacamos algunos de los esfuerzos coordinados.
Tras más de seis años de guerra en Yemen, siguen llegando migrantes al país. La mayoría espera seguir hacia el norte de Yemen en busca de oportunidades de trabajo como jornaleros. Pero muchos de ellos son secuestrados y retenidos para pedir un rescate. Los migrantes se enfrentan al hambre, los robos, las agresiones o la muerte en el camino mientras buscan desesperadamente refugio.
Los niños de las familias afectadas por el fuerte terremoto que devastó gran parte del suroeste de Haití en agosto de este año están recibiendo comidas calientes gratuitas en la escuela como parte de una iniciativa del Programa Mundial de Alimentos (WFP) de la ONU para apoyar la recuperación de las comunidades más vulnerables del país.
El año pasado, en la Ciudad de México, más de 500 participantes de 50 países, incluidos representantes de gobiernos, líderes indígenas, investigadores, asociados del sector privado y otras partes interesadas, adoptaron una hoja de ruta estratégica para el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032), que fue proclamado por la Asamblea General con la UNESCO a la cabeza, trabajando junto con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DAES) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH).
Cuando el conflicto armado estalló en el este de Ucrania en 2014, fue el comienzo de una era tumultuosa e insegura. Muchos ucranianos huyeron de la zona, cerca de la frontera con Rusia, y lo dejaron todo atrás–sus medios de vida, sus hogares, sus comunidades y a veces incluso a sus familiares–en busca de seguridad.
Los equipos de la ONU y sus asociados están entregando vacunas contra la COVID-19 y suministros de emergencia en todo el mundo. Hoy destacamos algunos de esos esfuerzos.
Si el mundo va a derrotar a la COVID-19 y reconstruir para mejorar, también se debe lograr una mayor medida de igualdad entre los géneros. Ambas cosas están estrechamente vinculadas. Por eso, en respuesta a la crisis, muchos países están contando con más mujeres en el liderazgo como clave para lograr un futuro igualitario.
El mundo se enfrenta a una serie de desafíos: una pandemia global, una crisis climática y emergencias humanitarias cada vez más complejas que trascienden las fronteras. Estos problemas son agravados por los ataques contra la democracia y los derechos humanos—especialmente los de las mujeres y las niñas. El Gobierno de Bangladesh y la ONU están uniendo fuerzas para hacer frente a estas crisis.
Desde que comenzó en 2011, la guerra en Siria ha matado o herido a unos 12.000 niños y niñas y ha sumido en la pobreza a más del 90% de los niños del país. Otros millones de sirios han huido en búsqueda de la relativa seguridad de los países cercanos, como Jordania, que acoge ahora a unos tres millones de refugiados registrados. Eso incluye unos 2,3 millones de palestinos y casi 700.000 de sirios. Casi la mitad de los sirios son menores de 18 años.