Desde que COVID-19 cambió nuestro mundo para siempre, las expresiones de alarma y miedo se han combinado con optimismo y esperanza. En todo nuestro planeta, nuestra comunidad global se ha adaptado a las nuevas normas sociales, ha sufrido pérdidas extremas y se prepara para los impactos a mediano y largo plazo de una drástica crisis económica.
COVID-19 es como una tormenta, una tormenta atronadora y poderosa a lo largo de todo el mundo. Si no lo sabíamos antes, ciertamente ahora sabemos dónde están los agujeros en nuestros techos o dónde no hay techos. Vemos cada vez más claramente quién se empapa, quién se muere y quién permanece seco.
En su primer gran discurso del año, el Secretario General de la ONU subrayó la necesidad de cooperación mundial para abordar los desafíos actuales, como la pandemia de COVID-19 y el cambio climático.
El 1 de enero, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, designó a Niels Scott del Reino Unido, Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Liberia, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
A medida que el mundo concluye el año 2020, reconocemos los continuos esfuerzos coordinados de los equipos de la ONU en todo el mundo. Hoy, destacamos parte del trabajo que se lleva a cabo en todo el mundo.
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, designó a Siddharth Chatterjee de la India como Coordinador Residente de las Naciones Unidas en China, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
Un poeta y compositor llamado Jotamont escribió que las islas de Cabo Verde son “Diez Pequeños Granos de Tierra” en el medio del Atlántico—una pequeña nación archipiélago a 500 kilómetros de la costa oeste de África. Las Naciones Unidas (ONU) ha estado allí presente apoyado a la nación de Cabo Verde durante sus 45 años de independencia