A través de la alianza para la cobertura sanitaria universal, la Organización Mundial de la Salud apoya a los Ministerios de Salud de 21 países insulares del Pacífico, entre ellos Kiribati, para reforzar la prestación de servicios de salud mental, lo que ha sido especialmente importante durante la pandemia de COVID-19.
La crisis ucraniana puede suponer una amenaza para la seguridad alimentaria y el nivel de vida en África, pero también podría ofrecer incentivos para impulsar el comercio intraafricano. Estos fueron los mensajes clave de Hanan Morsy, Secretaria Ejecutiva Adjunta y Economista Jefa de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (CEPA), durante una reciente presentación en línea ante más de 100 funcionarios de las Naciones Unidas de todo el continente. Numerosos Coordinadores Residentes de las Naciones Unidas aportaron sus observaciones en función de las experiencias de trabajo sobre el terreno.
Nuestros equipos de las Naciones Unidas en los países y sus asociados en todo el mundo, incluidos los gobiernos anfitriones, siguen colaborando para hacer frente al impacto multidimensional de la pandemia de la COVID-19 y recuperarse mejor juntos para acelerar el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El 13 de marzo, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, nombró a Claudia Mojica, de El Salvador, como Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Argentina, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
Las entidades de la ONU siguen colaborando para responder a la situación, aportando su experiencia y aprovechando sus alianzas. Entre otras intervenciones prioritarias, prestan un apoyo vital a los refugiados y a los desplazados internos, especialmente a las mujeres y a las niñas; ayudan a las autoridades a garantizar la protección y la prestación de servicios esenciales y la gestión digna de las personas en movimiento; y apoyan a las supervivientes de la violencia entre las niñas vulnerables de las comunidades afectadas por el conflicto y la crisis.
No todas las innovaciones se basan en las nuevas tecnologías. A veces tienen que ver con procedimientos o prácticas—es decir, con la forma en que las personas trabajan juntas. Este es en gran medida el caso de un nuevo método para responder a las crisis climáticas y otras emergencias humanitarias. El cambio climático está provocando peligros naturales más extremos y frecuentes, y eso significa que las necesidades humanitarias no harán más que aumentar.
Los equipos de la ONU y sus asociados están entregando vacunas contra la COVID-19 y suministros de emergencia en todo el mundo. Hoy destacamos algunos de esos esfuerzos.
Hama Sorka, un pescador de 75 años de Saguia, en Niamey, Níger, observa el lugar donde se encontraba su casa antes de ser arrasada por las inundaciones que asolaron su barrio en octubre de 2020.
Las mujeres rurales no suelen ser el centro de atención. Sin embargo, deberían serlo, porque en países como Haití, por ejemplo, el cual es vulnerable a los desastres naturales y al cambio climático extremo, estas mujeres demuestran un nivel de coraje y resiliencia extraordinarios.
Chanel Bernard, de 29 años, es de Pestel, un municipio del departamento haitiano de Grand'Anse, situado a unos 80 kilómetros de la ciudad de Les Cayes. Los 90.000 habitantes de esta localidad enclavada entre el mar y la montaña viven al ritmo de los días de mercado—miércoles y sábado—y del flujo de barcos que descargan sus mercancías en el puerto desde las ciudades vecinas.