Los registros médicos de la escuela Davydovskaya muestran que solo el 22% de los estudiantes están completamente sanos y el 50% de ellos tienen problemas con sus sistemas digestivos.
La semana pasada, el mundo celebró el Día Internacional de la Niña. El progreso de las adolescentes no ha ido a la par con las realidades a las que se enfrentan hoy en día, y la COVID-19 ha empeorado aún más muchas de estas brechas.
Se necesita ahora más que nunca una colaboración a través del nexo entre el desarrollo-humanitario y la paz en el Sahel Central para recuperarse mejor de la pandemia de COVID-19.
En algún lugar de Kenya, temprano en la mañana de julio, una mujer organiza una "ceremonia" única en la vida para su sobrina de 11 años: los genitales de la niña serán cortados como parte de su transición cultural a la edad adulta. Unas horas después, suena un teléfono en una oficina de Nairobi. El teléfono está conectado al número 1195, la línea de ayuda nacional para la violencia de género. Uno de los familiares de la niña ha llamado para denunciar el incidente de forma anónima.
En medio de una pandemia mundial, encontramos a mujeres en la primera línea en todas partes, como jefas de gobierno, legislatura, trabajadoras de la salud, líderes comunitarias y más. ONU Mujeres presenta cinco ejemplos.
¿Qué tienen en común una científica de la NASA, una activista por los derechos de las personas con discapacidad, una activista en las redes sociales, una defensora de los derechos de las mujeres, una partera y dos poetisas del slam [estilo de poesía], además de sus sonrisas radiantes? Todas son defensores/as comprometidos/as que trabajan para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en su país.
Los cierres de escuelas en Myanmar como resultado de la pandemia COVID-19 han afectado a millones de estudiantes.El equipo de las Naciones Unidas en el país está trabajando con las autoridades del país para garantizar que el sistema educativo sea más resiliente y que la escolarización de los niños esté protegida en la mayor medida posible.
En Siria, las comunidades sufren bajo el peso de la prolongada guerra, una crisis económica en escalada y la pandemia de COVID-19. Más de 11 millones de personas en todo el país necesitan apoyo humanitario.