Hombres homosexuales y bisexuales y trabajadores sexuales varones se enfrentan a mucha discriminación y acoso en Viet Nam. Las personas de estas comunidades pueden tener dificultades, pero también se apoyan unas a otras. Aquí, dos hombres cuentan las historias de cómo crearon un café y una clínica, respectivamente, para apoyar a las comunidades que los han apoyado. Y las Naciones Unidas (ONU) están allí para ellos y ellas.
La pandemia de COVID-19 ha sacudido al mundo en su núcleo, profundizando las desigualdades preexistentes. Esta crisis mundial ha intensificado la violencia contra las mujeres y las niñas, y ha impedido aún más que mil millones de personas que viven con discapacidades obtengan acceso a la educación y a servicios vitales para salvar vidas.
No lo adivinarías mirando el edificio desde el exterior. Solo un pequeño edificio de oficinas estándar. Nada extraordinario. Pero en el interior de las salas de reuniones dentro de los refugios para migrantes en el norte de Brasil, los sueños están ya en gestación.
Nos enfrentamos a una pandemia devastadora, a niveles nunca antes vistos de calentamiento global, a nuevas cotas de degradación ecológica y a nuevos reveses en nuestra labor en pos de los objetivos mundiales de un desarrollo más equitativo, inclusivo y sostenible.
En reconocimiento a los 16 Días, aplaudimos los esfuerzos de los equipos de las Naciones Unidas en los países de todo el mundo, que ayudan en la lucha contra todas las formas de violencia de género. Esta colección de historias muestra parte del trabajo del equipo para proteger la salud, la seguridad y la protección de mujeres y niñas en todo el mundo.
Para los 16 días de activismo contra la violencia de género, el llamado de la ONU a “pintar el mundo de naranja” se acompaña de la reivindicación urgente de “financiar, responder, prevenir y recopilar”, es decir, subsanar las brechas de financiación, asegurar servicios esenciales para las sobrevivientes de la violencia, y centrarse en la prevención y en la recopilación de los datos que necesitamos para adaptar y mejorar los servicios que salvan vidas de mujeres y niñas. Este año les pasamos el micrófono a ellas para escuchar sus relatos.
Junto con gobiernos y asociados, los equipos de las Naciones Unidas en los países en todo el mundo están trabajando para ayudar a proteger la seguridad de las comunidades, en particular de aquellas que enfrentancrisis humanitarias. Los equipos están intensificando sus esfuerzos para obtener más suministros esenciales —para salvar vidas— y refugio para las personas en mayor riesgo. Destacamos algunos de los esfuerzos coordinados.
Los refugiados que huyen de la violencia en Etiopía han estado llegando a Sudán. Asciende a 36.000 la cifra de personas en movimiento que han llegado en las últimas dos semanas y se esperan más a medida que continúe el conflicto.
Nacida entre el privilegio y las comodidades de una familia brahmán de casta alta en Nepal, la vida de Ratna Khawas cambió drásticamente cuando se casó con alguien fuera de su clase social, en 1968. Ella y su nuevo esposo se mudaron a su pueblo natal en Belbari, donde no había baños ni instalaciones para lavarse las manos. Esa conmoción la puso en lo que se convertiría en una odiea, o búsqueda de por vida, para mejorar el saneamiento para ella y sus vecinos.
Actualmente, la mitad de la población mundial no tiene acceso a saneamiento gestionado de forma segura. Esto tiene un profundo impacto negativo en la salud, la educación y los resultados económicos de los países y territorios, y las comunidades. El Fondo de Saneamiento e Higiene se estableció para recaudar US$ 2 mil millones durante los próximos cinco años para ayudar a los países a llevar el saneamiento, la higiene y la salud a todos y todas.