Lerato — no es su nombre real — es una estudiante de 20 años de primer año en la universidad local. Se acomoda en su silla a unos metros de donde estoy sentada con la cabeza fija en el suelo. Parece triste, cansada y abatida, y evita cualquier contacto visual, como si se avergonzara de lo que vamos a hablar.
La comunicación es clave en nuestra línea de trabajo en el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (GNUDS). Además de unir a 34 organismos, fondos y programas que desempeñan un papel en el ámbito del desarrollo, el GNUDS también apoya a 132 equipos de las Naciones Unidas en los países que prestan servicio en 162 países y territorios para que trabajen juntos con el fin de mejorar el impacto del sistema de las Naciones Unidas, reuniendo diversas perspectivas y capacidades de todo el mundo, a la vez que nos comunicamos unidos con una sola voz.
En este año de incertidumbre, una cosa nos ha mantenido a todos conectados: las palabras. Escuchar las voces de seres queridos que se encuentran lejos, compartir información que salva vidas e historias de afirmación de la vida, las palabras han ayudado a las comunidades a mantenerse unidas, a los niños y niñas a educarse, a los colegas a mantenerse comprometidos unos con los otros y a las personas a estar a salvo. Estamos orgullosos de que nuestras palabras ayuden a mantener a las personas conectadas.
Dorys Yessenia Reyna, de 41 años, es profesora de secundaria, madre, empresaria y líder religiosa. Está comprometida con el apoyo a las mujeres y niñas que sufren violencia en sus vidas y hogares. Por desgracia, ella tiene su propia experiencia en este ámbito.
La pandemia de la COVID-19 ha puesto a prueba las infraestructuras y los recursos de Jordania, lo que, a su vez, ha repercutido sustancialmente en la sociedad jordana y ha supuesto obstáculos adicionales para las comunidades de refugiados, especialmente para las mujeres y las niñas de estas comunidades. Hoy destacamos tres inspiradoras historias de resiliencia.
La ciudad de Kodok se encuentra en la orilla occidental del Nilo, en el norte de Sudán del Sur. No se puede llegar por carretera y no hay vuelos comerciales que vayan allí. Eso significa que la ayuda exterior es difícil de conseguir.
Haryati Jonet, conocida como Yatie, ha consumido drogas desde que era adolescente. A los 15 años la echaron de su casa. Embarazada y sola, empezó a consumir drogas.
Los equipos de las Naciones Unidas en los países siguen esforzándose por proporcionar a las autoridades locales y nacionales de todo el mundo apoyo en la lucha contra la COVID-19. Hoy destacamos algunos de esos esfuerzos.
Eres dependiente de tu marido, de tus padres, de tu tío o de otras personas. Puede que ellos muestren algo de amabilidad, pero a menudo la misma va acompañada de desprecio. Te ven como una carga. Descargan su frustración y su ira en ti. No te envían a la escuela, porque dicen que no vale la pena. Utilizan nombres crueles para hablar de ti. No te alimentan lo suficiente. Te pegan. Cuando se trata de ti, ellos pueden salirse con la suya.
La vendedora ambulante Nereide Fernandes, de 49 años, vio su vida fuertemente afectada por la pandemia de COVID-19, al igual que una parte importante de la población brasileña. Viviendo en São Paulo, Fernandes perdió su trabajo y tuvo dificultades para cuidar de su hija Melissa, de 2 años, que tiene síndrome de Down.