Por su magnitud, su duración y los cambios que ha generado, la pandemia de la COVID-19 ha demostrado muy rápidamente ser una crisis multidimensional, que afecta a las esferas sanitaria, social, económica y humana de nuestras sociedades.
La celebración del 75º aniversario de la ONU el año pasado dio lugar a un importante debate interno sobre su futuro, y a una nueva dirección que se aleja del consenso posterior a la Segunda Guerra Mundial de los albores de la organización. Estas reflexiones han dado lugar a nuestra agenda común, un nuevo e histórico informe publicado hoy por el Secretario General de la ONU, en el que expone su visión del futuro de la cooperación mundial.
El 1 de agosto, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha nombrado a Pablo Ruiz Hiebra, originario de España, como Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Uruguay, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
Los equipos de las Naciones Unidas en el país siguen prestando apoyo médico, logístico y socioeconómico a las autoridades locales, coordinando los recursos para responder a la crisis de la COVID-19. Gracias a una mayor coordinación, estos equipos están movilizando a los asociados locales, regionales y mundiales para proporcionar suministros médicos que salvan vidas a las comunidades vulnerables, combatir la desinformación sobre la eficacia de las vacunas y garantizar una distribución equitativa de las mismas a través del mecanismo COVAX.
Como Coordinador Nacional de Referencia de los Servicios Médicos de Emergencia en la ciudad capital de Freetown, la Teniente Moiwo tiene que hacer malabarismos con los servicios nacionales de ambulancia, los/las médicos en los hospitales, los centros de tratamiento y las unidades de aislamiento, y la asistencia psicosocial para los pacientes y sus familias. También difunde los resultados de las pruebas y actualiza una base de datos nacional sobre COVID-19.
El 11 de enero, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, designó a Elena Panova de Bulgaria como Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Egipto, con la aprobación del Gobierno anfitrión.
La pandemia de COVID-19 ha sacudido al mundo en su núcleo, profundizando las desigualdades preexistentes. Esta crisis mundial ha intensificado la violencia contra las mujeres y las niñas, y ha impedido aún más que mil millones de personas que viven con discapacidades obtengan acceso a la educación y a servicios vitales para salvar vidas.
Se espera que la población mundial llegue a casi 10 mil millones de personas para 2050, lo que aumentará significativamente la demanda de alimentos. El aumento constante del hambre desde 2014, después de una década de progreso, indica que es necesario acelerar y ampliar las acciones para fortalecer la resiliencia y adaptabilidad de los sistemas alimentarios y los medios de vida.
En el 75 aniversario de las Naciones Unidas, el Secretario General António Guterres reforzó su llamado a la solidaridad mundial. Instó a los combatientes a que depongan las armas y se unan a un alto el fuego global. En todo el mundo, los equipos de país de la ONU que cubren 162 países y territorios están uniendo sus esfuerzos, junto con gobiernos y asociados, para combatir la COVID-19.